El Papa dispuso la intervención administrativa de una diócesis

En la curia se lo considera el paso previo a la posible remoción del obispo. Desde hace un mes y medio una comisión viene investigando irregularidades y recibió quejas de sacerdotes.

El clero argentino transita un fin de año movido. Dos días después del pedido de disculpas que hizo el obispo de San Isidro Oscar Ojea a las víctimas de abusos sexuales, el arzobispo de Rosario José Luis Mollaghan  salió ayer a desmentir que el Vaticano hubiera dispuesto la intervención de la diócesis y su desplazamiento, aunque fuentes eclesiásticas confirmaron a Tiempo Argentino que la Santa Sede ordenó "la intervención administrativa de la diócesis", un paso previo a la posible remoción del arzobispo. 

"Estoy asombrado, he visto con estupor lo que publicó una agencia, yo no tengo conocimiento de ninguna intervención al Arzobispado de parte del Vaticano, es más, esta mañana me comuniqué con la Nunciatura en Buenos Aires, y tampoco saben nada de una cosa así. Estamos asombrados, sorprendidos que se lancen acusaciones de esa naturaleza, calumniosas y hechas con total malicia", dijo el titular de la diócesis rosarina a la agencia Télam. Las palabras del prelado buscaron negar las versiones que difundió la agencia Diarios y Noticias al mediodía, cuando informó que la Santa Sede habría dispuesto intervenir una de las dos diócesis más importes de Santa Fe, por supuestas "irregularidades en el manejo de fondos", "padecimientos psiquiátricos del arzobispo" y denuncias de laicos y sacerdotes por "maltrato". Molesto, Mollaghan explicó que sigue en sus funciones: "Estoy preparando la Navidad, el martes tengo reunión con el Clero; es decir, la actividad en la Curia es normal. Por eso es que con mis colaboradores estamos asombrados de esta noticia, que habla incluso de fuentes eclesiales. No sabemos nada, esto está hecho con total malicia", disparó el prelado, luego de confirmar una parte de la información difundida al mediodía. "Monseñor Arancibia hizo una visita a la Diócesis, sí, pero por asuntos de la diócesis, nunca vinculado a los temas que se hace mención en los medios", recalcó el arzobispo acusado, en relación a la "visita pastoral fraterna" que encabeza el arzobispo emérito de Mendoza, José María Arancibia. 

Sin embargo  "la intervención administrativa" fue efectivamente dispuesta por el Papa Francisco. Se trata del paso previo, según la legislación canónica, para que disponga la remoción de Mollaghan y designe un remplazante. Por otro lado, clérigos cercanos al prelado que Roma envió a Rosario,  confirmaron que esa comisión lleva más de un mes y medio en esa ciudad y que ha recibido, entre otras quejas, una serie de denuncias realizadas por sacerdotes de Rosario, los mismos que, incluso, llegaron a entregar un duro petitorio contra Mollaghan durante la celebración de la Virgen del Rosario del 7 de octubre, donde lo denunciaron por maltratos y desmanejos. Uno de ellos, es un problema financiero que estaría relacionado con la llamativa ausencia del presbítero Osvaldo Buffarini, a cargo de la diócesis de Arroyo Seco, que habría dejado una deuda superior a los dos millones de pesos.  Ese agujero habría desatado la "intervención administrativa", dispuesta por el ex cardenal Jorge Mario Bergoglio, que envió un equipo de funcionarios desde Roma para que acompañen a Arancibia.  Mollaghan forma parte de los sectores que más resistieron el crecimiento  y liderazgo de Bergoglio, aunque fuentes cercanas al episcopado explicaron que la intervención "sólo busca que los problemas que ya existen no se transformen en un escándalo”, en directa referencia a una serie de investigaciones judiciales que avanzan en los tribunales rosarinos.

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