El Papa defiende el derecho de la Iglesia a participar en el debate político

Benedicto XVI critica ante dirigentes del PPE la regularización de las parejas de hecho

El papa Benedicto XVI pronunció ayer, ante medio millar de participantes en el congreso del Partido Popular Europeo, el discurso más político de su primer año de pontificado. El Papa defendió el derecho de la Iglesia católica a participar en el "debate público" y proclamó que la regularización jurídica de las parejas de hecho era absolutamente inadmisible. "Hay principios que no son negociables", dijo. La audiencia papal no incluyó al presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, que excusó su asistencia para no conferir al acto excesivos tintes electoralistas.

El rival de Silvio Berlusconi, Romano Prodi, católico practicante, advirtió de que si Benedicto XVI recibía al presidente del Gobierno italiano, también debía recibirle a él. Prodi no estuvo, pero una de las escasas reformas incluidas en su programa electoral, la de regularizar la situación de las parejas unidas al margen del matrimonio, recibió una durísima crítica de Joseph Ratzinger.

El Papa señaló que la jerarquía católica debía prestar "una especial atención a los principios que no son negociables, como la protección de la vida en todas sus etapas y el reconocimiento y la promoción de la estructura natural de la familia como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, defendiéndola de los intentos de equipararla jurídicamente con formas de unión radicalmente diferentes que la perjudican y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su irreemplazable papel social".

El líder de la Unión Democristiana de Centro (UDC), Pierferdinando Casini, presidente de la Cámara de Diputados italiana en la legislatura recién concluida y aspirante a suceder a Silvio Berlusconi como líder del centro-derecha, declinó, como Il Cavaliere, asistir a la audiencia de los conservadores europeos. Casini es divorciado y convive con una hija de Francesco Caltagirone, magnate italiano de la prensa y la construcción. Berlusconi también se divorció de su primera esposa y esposó en segundas nupcias a la actriz Veronica Lario.

El papa Ratzinger afirmó que la jerarquía católica tenía pleno derecho a participar en el debate político: "Cuando las iglesias o comunidades eclesiásticas intervienen en el debate público, expresando reservas o recordando una serie de principios, no cometen una interferencia o un acto de intolerancia, ya que tales intervenciones apuntan solamente a iluminar las conciencias para que las personas puedan actuar libremente y con responsabilidad, según las exigencias verdaderas de la justicia, incluso cuando esto contrasta con situaciones de poder o de interés personal".

El Pontífice indicó que el cristianismo debía contribuir a la derrota de "una cultura claramente difusa en Europa, que relega a la esfera privada la manifestación de las propias convicciones religiosas". Esa cultura, la del "laicismo", constituía según Ratzinger "una amenaza para la propia democracia".

Las palabras de Benedicto XVI zanjaron desde la cúpula del catolicismo la polémica codificada que una minoría del episcopado italiano, encabezada por el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán, venía manteniendo con el grueso de la jerarquía. Tettamanzi y otros se habían referido con insistencia en sus homilías a la necesidad de votar a favor de políticos "honestos" y con "sensibilidad social", lo que se interpretaba como un respaldo al centro-izquierda de Romano Prodi. Con su discurso, coincidente en todos los detalles con el pronunciado 10 días atrás por el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Camillo Ruini, el Papa aconsejó a los católicos, de forma indirecta pero muy comprensible, el voto a la coalición que rechazaba las parejas de hecho y el "laicismo", es decir, la Casa de las Libertades de Silvio Berlusconi.

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