El Papa cierra su viaje a Brasil con riñas a Evo Morales y Chávez

El Pontífice critica «la utopía de volver a dar vida a religiones precolombinas» Percibe que la fe cristiana se debilita por el «proselitismo» de las «sectas»

Benedicto XVI se despidió ayer de Brasil con otra misa multitudinaria y el calor de una feligresía a la que le exigió vivir casta y virtuosamente. Se fue después de haber lanzado un rosario de admoniciones a los políticos que apoyan el aborto y advertir, sin nombrarlos, los peligros que representan para la región un presidente de matriz indigenista, Evo Morales, de Bolivia, y otro, como Hugo Chávez, que predica el llamado socialismo del siglo XXI.
A los 80 años, el alemán Joseph Ratzinger quiso dejar su impronta inconfundiblemente conservadora en la V Conferencia de obispos de América Latina y el Caribe (CELAM), que inició su reunión en Aparecida, el mayor santuario católico de la región. En ese contexto, el Pontífice aseguró que "la utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso" para los "pueblos originarios" que han logrado "una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían".
La alusión a Chávez –y, por carácter transitivo al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, un católico confesional y a la vez chavista– tampoco pasó inadvertida. El Papa le dijo a los prelados que hay "motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre".
En la misma línea que Juan Pablo II, Ratzinger criticó al marxismo ("no solo ha dejado una triste herencia de destrucciones económicas y ecológicas, sino también una dolorosa destrucción del espíritu") y a la economía liberal en la que "crece constantemente la distancia entre pobres y ricos y se produce una inquietante degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los espejismos de felicidad".

LÍNEA DURA Antes de aterrizar en Brasil, el Papa apoyó la excomunión lanzada por los obispos mexicanos contra los legisladores del DF que apoyaron la despenalización del aborto. El mensaje, por elevación, también fue dirigido al sector del Gobierno brasileño que promueve políticas en esa dirección. El Vaticano quiere firmar un acuerdo con este país que le permita ampliar su influencia. Pero el católico Lula le dijo a Ratzinger que quiere mantener el estado laico.
Ante más de un millón de personas, el Papa canonizó a Fray Galvao y les dijo que deben ser fieles y llegar castos al matrimonio. En Brasil, los adolescentes se inician sexualmente a los 15 años y la mayoría de los creyentes apoya el uso del preservativo. El sociólogo Reginaldo Prandi llama a eso catolicismo brasileño: "Sus seguidores transgreden varias determinaciones del Vaticano". El mensaje religioso oficial "entra por un oído y sale por el otro", agregó.
La TV Globo, capaz de derribar presidentes, transmitió todas las actividades del Papa. Pero por las noches en su pantalla emite el culebrón Pasión tropical, una historia picante de adúltero que, según el antropólogo Roberto DaMatta, revela un "estilo" brasileño de lidiar con cuestiones que hacen a la vida: "No hay ley que no tenga su antídoto o su disculpa para ser ignorada".

ENCRUCIDAJA
Al hablar ante la CELAM, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia se encuentra en "una encrucijada" por la fuga de creyentes. A su criterio, "se percibe un cierto debilitamiento de la vida cristiana" debido "al secularismo, al hedonismo" y "al proselitismo" de las "sectas".
La Iglesia Universal del Reino de Dios, cuya presencia se siente de Buenos Aires a Soweto, pasando por Madrid y Pekín, decidió responderle con agresiva sutileza. Durante la ceremonia de canonización de Fray Galvao, su canal televisivo, TV Record, el segundo más visto en el país, le dio espacio al cirujano plástico Robert Rey, estrella de la señal norteamericana de cable E! Entertainment con su programa Beverly Hills 90210.
Y cuando el Papa les habló a 400 obispos brasileños, conminándoles a comprometerse más con los pobres de las "favelas", la Record puso en la pantalla al Pájaro Loco.

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