El Papa autoriza la misa en latín a partir del 14 de septiembre

La lengua también podrá ser utilizada en bautizos, funerales, bodas y confesiones

El Papa dio ayer el visto bueno para que, a partir del 14 de septiembre, la misa se pueda celebrar en latín. La lengua histórica y aún oficial de la Iglesia católica también se utilizará en bodas, funerales, peregrinajes, bautizos, confesiones y extremaunciones. Cuando exista un grupo de fieles que así lo demanden, los párrocos deberán hablar en latín durante las ceremonias. Si el sacerdote se niega, se podrá recurrir al obispo. Y si este no lo ve claro, la última instancia será el Vaticano.
El documento personal de Benedicto XVI autorizando el uso de una lengua que la Iglesia abandonó hace 40 años –cuando el concilio Vaticano II decidió que los servicios se celebraran en el idioma del creyente– ha sido escrito solo en latín. Sin embargo, se ha divulgado en seis idiomas la carta de acompañamiento que Joseph Ratzinger ha dirigido a los obispos. En ella, el Papa explica que de ahora en adelante no existen dos misas diferentes, sino "un único rito de un doble uso". Las nuevas normas puntualizan que los domingos se podrá celebrar la misa en latín mientras que las "lecturas" podrán hacerse en los idiomas locales.

NUNCA HA SIDO ABOLIDO
Tras afirmar que el antiguo rito nunca ha sido abolido, el Papa afirma en su carta que después del concilio Vaticano no pareció necesario emitir normas sobre el uso del mismo ya que los "pocos casos" que se registraban podían ser fáciles de resolver. Sin embargo, "pronto se demostró que no pocos fieles permanecían fuertemente vinculados al latín".
Por otra parte, Benedicto XVI explica en su carta que después del concilio Vaticano se crearon "deformaciones litúrgicas arbitrarias que rozan el límite de los soportable", así como que muchos jóvenes, en la actualidad, se sienten "atraídos" por la lengua oficial de la Iglesia católica. Por todo ello, Ratzinger considera necesario establecer ahora "un reglamento jurídico más claro".
El Papa también sale al paso de las objeciones sobre los "desórdenes" y las "divisiones" que, según algunos sectores en EEUU y en Francia, podría comportar el regreso del latín a las parroquias. "El temor no me parece en absoluto fundado –escribe el Papa– ya que el uso del misal antiguo presupone un cierto nivel de formación litúrgica y un acceso a la lengua latina".

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