El Papa afirma que no se dejará intimidar por «habladurías»

Benedicto XVI sale al paso del escándalo de pedofilia en la misa del Domingo de Ramos Una manifestación reúne en Londres a decenas de personas que piden su dimisión

Benedicto XVI cerró una de las semanas más duras de su papado con el claro mensaje de que las denuncias de pederastia no van a amilanarle. En el discurso que pronunció durante la misa del Domingo de Ramos, el Papa se refirió a esas denuncias, hechas principalmente desde la redacción de The New York Times, como «mezquinas habladurías de la opinión dominante», y dijo que hallaría en su fe cristiana el valor para no sentirse intimidado por las críticas. El periódico neoyorquino ventiló esta semana dos casos de pedofilia en el seno de la Iglesia que tienen en común, según varias pruebas, el haber sido encubiertos por el actual Pontífice, entonces cardenal.

«NIVELES VULGARES» / Sin referirse nunca de forma abierta a las denuncias, el Pontífice quiso recordar que el hombre en ocasiones «cae en lo más bajo, a niveles vulgares», que «se sume en el pantano del pecado y la falta de honradez» y que Cristo, sin embargo, «ayuda a conducir a los que sufren, a los abandonados, hacia la fidelidad, aunque la situación sea difícil»; como en una metáfora de la pederastia sacerdotal. La Radio Vaticana sí interpretó como una inequívoca referencia a la situación actual la plegaria con que más tarde pidió a Dios que ayude «a los jóvenes y a aquellos que trabajan para educarlos y protegerlos». «Resume –explicó la radio– los sentimientos de la Iglesia en este difícil momento».
Uno de los países probablemente más perplejos con la situación es el Reino Unido, tocado de lleno por el escándalo: dos obispos irlandeses han tenido que renunciar y otros tres han ofrecido su dimisión tras la revelación de casos de pederastia que los involucran. Por eso no es extraño que haya sido Londres la ciudad que ayer acogió una manifestación contra el Papa, y la BBC el primer medio en el que se ha hablado ya de si Ratzinger debe o no dimitir.
La protesta tuvo lugar frente a la emblemática catedral de Westminster, con varias decenas de manifestantes pidiendo la dimisión del Pontífice y exhibiendo pancartas con mensajes como El Papa encubrió a los pederastas, No cerremos los ojos y una que rezaba Tened miedo, tened mucho miedo, sobre una imagen de Ratzinger tomando en brazos a un niño.

DEFENSA DESDE WESTMINSTER / «El Papa no va a dimitir. Francamente, no existe ningún motivo sólido para que lo haga», declaró poco después el cardenal de Westminster, Vincent Nichols, ante las cámaras de la televisión pública británica. Nichols, que ya el sábado había sido citado en el diario vaticano, L’Osservatore Romano, diciendo que «nadie» había «hecho tanto» en la lucha contra los abusos a menores como Benedicto XVI, sostuvo que este «no ha estado implicado en ninguna tentativa de encubrimiento de estos temas», y defendió que de hecho fue él, en sus tiempos de cardenal, quien «propició algunos cambios significativos». «Por ejemplo –subrayó–, presionó a favor de que existiera un proceso rápido para destituir a los sacerdotes que hubieran cometido abusos».
La crisis ha dado incluso lugar a la aparición de un personaje rocambolesco, el conocido sacerdote exorcista Gabriele Amorth, que ayer salió a decir que los ataques contra el Papa han sido instigados por el demonio: «Tratándose de un Papa maravilloso, digno sucesor de Juan Pablo II, intenta tomarla con él».

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