El pan comido pronto se olvida

La gratitud, el juicio bien intencionado, la estima y el reconocimiento de las cualidades de los demás, la generosidad a la hora de apreciar y valorar esfuerzos y contribuciones de aquellos que nos rodean, son orientaciones evangélicas y conductas propias de quienes actúan con nobleza y rectitud. Dicho lo cual, no es menos cierto que como dice un proverbio inglés, “el pan comido pronto se olvida”.

El Semanario Alfa y Omega, publicación del arzobispado de Madrid que distribuye gratuitamente el diario ABC, dedica su último número a la visita del Papa Benedicto XVI a España con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias. Un total de 40 páginas, con amplio despliegue gráfico, para reseñar múltiples aspectos y detalles relacionados con la visita pastoral del Papa Ratzinger y poner en valor los objetivos de la misma.

Ni una línea
Sorprende que en tan exhaustiva y monográfica edición de Alfa y Omega, publicación que controla muy directamente el cardenal Rouco Varela, no se dedique una línea a reconocer la contribución del Gobierno de la Nación al éxito de la visita Pontificia. Ni una palabra de gratitud hacia las Fuerzas Armadas, a las que vimos en Valencia empleadas en tareas de logística y montaje de infraestructuras o trasladando hasta Manises , en avión del ala de transporte de la Fuerza Aérea, el papamóvil.

Silencio, indiferencia
Silencio ante el enorme y eficaz despliegue de personas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, cuyos efectivos garantizaron en todo momento la seguridad e integridad de los asistentes y velaron por la máxima protección del Pontífice. Indiferencia ante la colaboración de instituciones del Estado que pusieron al servicio del Encuentro su competencia, profesionalidad y acreditada experiencia en cuestiones claves relacionadas con la organización de actos de estas características.

Los contribuyentes
El arzobispado de Madrid, y muy particularmente su máximo responsable, siempre prestos a la crítica y al reproche contra el gobierno de Zapatero, ha dejado pasar la oportunidad para dar testimonio de reconocimiento y gratitud. Obviando incluso a las autoridades de la administración central del Estado, pero significando la dedicación y el esfuerzo de servidores públicos como son militares, fuerzas de seguridad y funcionarios de otros ámbitos, con el consiguiente y nada desdeñable coste a cargo de los contribuyentes. Pero claro, el pan comido pronto se olvida.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...