El Padre Manjón y Montero Ríos

Se cumple el centenario de la muerte de Eugenio Montero Ríos, cofundador de la Institución Libre de Enseñanza, impulsor del matrimonio civil y de la enseñanza laica

Traemos hoy a nuestra crónica el desagradable enfrentamiento que el político y jurista Montero Ríos mantuvo con nuestro querido Padre Manjón según cuentan los biógrafos del cura de Sargentes, fundador en Granada de las cristianas Escuelas del Ave María.

Eugenio Montero Ríos, cofundador de la ILE, murió hace exactamente un siglo, el 14 de mayo de 1914. Los intentos de reformas educativas en España no son cosa de ahora; vienen de antiguo. Desde el liberal Informe Quintana de 1814, pasando por el Plan Pidal de 1845, la Ley Moyano de 1857, la Ley Villar de 1970 y la nefasta LOGSE de 1990; hasta la movida actual ya hemos visto bastante y lo que nos queda que 'Wert' con lo de la LOMCE. Porque seguimos en la cola y abundan los maleducados. La defensa de una enseñanza laica, obligatoria y gratuita ya se proclamó a finales del siglo XIX, cuando en 1876 se fundó la Institución Libre de Enseñanza de la mano principal de Giner de los Ríos, durante el reinado de la recién restaurada monarquía con Alfonso XII y tras la efímera Primera República.

Uno de los numerosos cofundadores de la Institución fue el gallego Montero Ríos que, además de ministro de Gracia y Justicia y luego presidente del Gobierno en 1905 reinando ya Alfonso XIII, fue catedrático de Derecho Canónico y cristiano ferviente, sin embargo supo distinguir entre sus creencias religiosas y la necesidad de separar Iglesia y Estado admitiendo que ello iba en beneficio de la libertad y el progreso del pueblo. Por eso se posicionó como progresista a favor de la enseñanza obligatoria, laica y gratuita. Argumenta que defiende la enseñanza laica porque "descansa sobre el sagrado derecho que el hombre tiene, cualquiera que sea el culto que profese y cualquiera que sea el estado de que goce con arreglo a su culto, a difundir entre sus semejantes los conocimientos con que haya enriquecido su inteligencia…La conciencia religiosa de cada cual queda completamente a salvo…"

En 1869 se había matriculado don Andrés Manjón en la Facultad de Derecho de Valladolid, cuyos estudiantes se repartían casi por igual entre moderados y progresistas. En una sesión de Cortes en 1870 el ministro Montero Ríos estaba proponiendo el matrimonio civil, discurso que fue rebatido por el joven y atrevido estudiante Manjón cuando contaba sólo 24 años; en España subía al trono un italiano más despistado que una cabra en un garaje, Amadeo de Saboya, y mientras su valedor Prim era asesinado sabe Dios por quién.

Don Andrés Manjón terminó la carrera, hizo el doctorado y de nuevo se enfrentó a las opiniones de Montero Ríos de forma tan descarada que irritó al viejo y experimentado político. En esto se convocan oposiciones a cátedra de Universidad por la de Salamanca y en la materia de Disciplina Eclesiástica. Dicen los biógrafos que Manjón sacó el número uno y si embargo quedó eliminado por la 'mano negra' de Montero Ríos. Don Andrés obtuvo la cátedra de Santiago de Compostela, pero las diferencias con don Eugenio debieron durar toda la vida cuando en el Diario del Padre Manjón leemos esto con motivo de la muerte de Montero: "Dios le haya perdonado, fue un hombre funesto para España". Corría el día 14 de mayo de 1914. Pero ya años antes, en 1907, con motivo del envío de unas Hojas Coeducadoras del Ave María don Andrés le había llamado "incrédulo y blasfemo seguidor de Giner de los Ríos".

Los enfrentamientos entre pensadores vienen de lejos y enriquecen el conocimiento; pero no sé si fue buena la unión Iglesia y Estado en aquel lejano siglo IV cuando el emperador Teodosio proclamó al Cristianismo religión oficial del Imperio, caminando desde entonces cogiditos de la mano Papas y Emperadores. "Al César lo que es del César" (Mat. 22, 21).

Eugenio Montero Ríos

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