El obispo de San Sebastián critica que se reivindique “el derecho a la blasfemia”

En su homilía en la misa con motivo de la festividad de San Sebastián, celebrada en la Basílica de Santa María de la capital guipuzcoana con la presencia de autoridades

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha subrayado este martes que la alternativa al fundamentalismo yihadista «no es la blasfemia ni el relativismo de una sociedad sin valores espirituales», sino una sociedad «abierta al verdadero sentido religioso de la vida», en la que se practique «el respeto, el encuentro y el diálogo entre todas las religiones, así como el encuentro y diálogo constructivo entre creyentes y no creyentes».

En su homilía en la misa con motivo de la festividad de San Sebastián, celebrada en la Basílica de Santa María de la capital guipuzcoana con la presencia de autoridades, Munilla ha considerado que la manera de luchar contra el yihadismo «no puede ser la burla del hecho religioso, ni la reivindicación de una libertad de expresión para faltar al respeto», y se ha referido al Papa Francisco, quien «ha tenido la valentía de decir en el contexto de su viaje a Asia, que la libertad de expresión tiene sus límites«. «Sus palabras han sido criticadas, pero, sin duda alguna, aportan una bocanada de aire fresco en medio de la confusión. La religión se pervierte cuando justifica la violencia y la libertad de expresión se corrompe cuando falta al respeto», ha subrayado.

«Occidente está amenazado por el relativismo laicista»

Para el prelado donostiarra, lo acontecido en las semanas precedentes, deja patente «el riesgo de un choque de trenes entre un Oriente amenazado por el fundamentalismo fanático, y un Occidente amenazado por el relativismo laicista». En ese sentido, ha asegurado que las personas que viven en Europa identifican «con mucha mayor facilidad el fundamentalismo de Oriente que el de casa».

No obstante, ha considerado que diversos signos evidencian la existencia también de ese fundamentalismo occidental y ha citado, como ejemplo, el hecho de que «se haya pretendido reivindicar el derecho a la blasfemia, como algo inherente al concepto occidental de libertad».

En su opinión, ello es «muestra de nuestra profunda crisis de relativismo, además de ser un profundo error desde el punto de vista estratégico ante el resto del mundo». «Sería terrible tener que elegir entre una fe patológica y un laicismo blasfemo e irrespetuoso», ha añadido.

También ha criticado que, tras el atentado de París, se escuche «la acusación al hecho religioso de ser la causa de la violencia. «Quienes hacen este tipo de reflexiones antirreligiosas olvidan que en la historia de la humanidad se ha ejercido la violencia en nombre de Dios, como también se ha ejercido la violencia en nombre del ateísmo, de la libertad, de la raza, del dinero, o del deporte», ha recordado, para añadir que «todo son excusas para eludir la propia responsabilidad».

Además, ha destacado que ese «choque de trenes» entre el fundamentalismo occidental y el oriental, se «agrava» por las políticas internacionales de los países occidentales, «que, por ignorar el hecho religioso, han cometido errores gravísimos, los cuales no han hecho sino dar alas a los fanatismos religiosos en Oriente».

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