El obispo critica la presencia de imágenes religiosas en el Carnaval

COMENTARIO: Este obispo no se ha enterado de lo que es el carnaval, para empezar. En segundo lugar la noticia es un claro ejemplo de confesionalismo (las autoridades locales como tales, asistiiendo a un acto religioso; y de clericalismo, un obispo tratando de imponer su "moral" y sus "normas" a un acto festivo civil.


Bernardo Álvarez aprovechó el acto de Descendimiento del Cristo de La Laguna, celebrado ayer con gran solemnidad, para llamar la atención sobre el uso de imágenes religiosas durante las fiestas de don Carnal con ánimo de ofender a la Iglesia. A juicio del prelado tinerfeño, en el Carnaval hay que comportarse con respeto.

El obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, criticó ayer, durante la homilía del acto del Descendimiento del Cristo de La Laguna, la presencia de imágenes religiosas en la fiesta del Carnaval por entender que es una ofensa a la Iglesia. "El Carnaval -dijo- debe celebrarse con respeto como siempre, pero lo que forma parte de nuestra idiosincrasia religiosa no se debe ver ridiculizado".

El Descendimiento del Cristo moreno se llevó a cabo con gran solemnidad, desde su cruz de plata en el altar mayor hasta la mesa donde fue colocado para que cientos de fieles besaran sus pies. Por la tarde, la venerada imagen fue trasladada en procesión hasta la iglesia de La Concepción, donde dio comienzo el quinario, que será predicado por el obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa.

El acto comenzó, a las 11:00 horas, con una celebración eucarística, presidida por el obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, con bendición e imposición de medallas a los nuevos miembros de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo de La Laguna, siendo notorio que tres de ellos fueron niños de 10, 12 y 13 años que entraron como aspirantes. Los nuevos esclavos son: Domingo Carlos Ferrera Barreto, Pablo Lecuona García, Alejandro Rodríguez Ortega, Juan José Leston Casañas, Adán A. Marrero Hernández, Luis Jesús Tosco González, Jesús Carmelo Padrón Gordillo y José Ángel Prieto Cabezón.

El Cristo fue descendido por los sacerdotes Jesús Agüín, Norberto Hernández, Esteban Vera y Jesús Daniel González, con un santuario con las luces apagadas mientras en el exterior se oía el sonido de las salvas de ordenanza.

El acto contó con la presencia del alcalde, Fernando Clavijo, y la concejal Julia Dorta, así como el Esclavo Mayor del Cristo, Iván Manuel González Riverol. La parte musical corrió a cargo de la Coral Polifónica del Círculo de Amistad XII de Enero.

Durante la homilía, el obispo pidió que "vivamos para Cristo" y dijo que los esclavos del mismo deberían serlo de un Crucificado vivo y resucitado. "A veces -añadió- somos esclavos de Cristo pero lo negamos con silencios y no dando la cara, y estamos llamados a darla, aunque supone un riesgo a que se metan con uno".

Con respecto a la fe, el prelado nivariense señaló que "nos fortalece y por ello hay que vivirla con alegría sin temor alguno".

El besapié del Cristo fue muy emotivo, ya que lo protagonistas fueron personas de uno y otro sexo, mayores, jóvenes e incluso enfermos con movilidad reducida pero siempre ayudados por los esclavos del Cristo, que entregaron una estampa del Crucificado moreno con su oración en la parte trasera.

Cuando el Cristo llegó por la tarde a La Concepción, se celebró una misa, presidida por el obispo, Bernardo Álvarez, y predicando el obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa, que tomará la palabra los días del quinario.

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