El Obispado recurrirá la sentencia de la profesora ante el Tribunal Europeo

«Dar clase de Religión no es un derecho al margen de la Iglesia» El director del colegio diocesano dice que es «un conflicto de derechos»

El Obispado de Almería sigue sin dar su brazo a torcer pese a los reveses judiciales recibidos por el despido, hace más de 10 años, de la profesora de religión Resurrección Galera por casarse por lo civil con un divorciado y situarse, a su entender, al margen de los principios de la Iglesia. Hasta el punto de que se plantea recurrir el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la sentencia dictada por el Alto Tribunal andaluz que obliga al Ministerio de Educación y al Obispado a readmitir a la profesora y pagarle los salarios dejados de percibir en todos estos años.

Así lo afirma Juan Antonio Moya Sánchez, director del Colegio Diocesano, en una carta publicada en la página web del Obispado almeriense, en la que afirma que "la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) deja sin amparo el derecho a la libertad religiosa".

"En consecuencia -añade-, estamos ante un conflicto de derechos no resuelto por la nueva sentencia, que puede y debe ser recurrida ante la Corte Europea de Derechos Humanos. El derecho a la libertad religiosa es un derecho fundamental e irrenunciable, pues de él depende la entera concepción de la vida de una persona, que determina en última instancia toda su conducta".

"Es inadmisible, y a todas luces un sinsentido, pretender enseñar Religión desde posiciones contrarias a la Iglesia", explica una carta del Obispado

En el caso de Galera, dice, concurren dos derechos fundamentales: "El derecho laboral, que en el marco de la ley civil puede no estar condicionado por elemento alguno de discriminación, y el derecho a la libertad religiosa, que en el mismo marco de la ley civil tampoco puede limitarse imponiendo algo que la Iglesia ni ninguna confesión religiosa puede aceptar, como es que la autoridad civil designe, de una u otra forma, quién ha de enseñar la Religión".

En la misiva, Moya expresa con rotundidad la opinión de la Diócesis sobre este caso: "Es inadmisible, y a todas luces, un sinsentido, pretender enseñar religión desde posiciones contrarias a la Iglesia", afirma.

"Dar clase de Religión católica no es un derecho que nadie pueda apropiarse al margen de la Iglesia", continúa. "Al contrario, es la Iglesia la única que tiene el derecho y el deber de transmitir la fe respondiendo con fidelidad al mandato que ha recibido del Señor… A partir de ese momento, el vocacionado adquiere el compromiso y la obligación de cumplir escrupulosamente con el encargo o la misión recibida", señala.

A pesar de que Resurrección Galera asegura que reúne todos los requisitos para dar clase de Religión, pues en 1998 recibió la declaración eclesiástica de competencia académica, Juan Antonio Moya mantiene que es imprescindible contar con la 'misio canonica', que consiste en "un envío o mandato expreso del obispo diocesano".

"Es imposible hacer creíble lo que no se vive. Defender lo contrario llevaría al enaltecimiento de la hipocresía"

Éste es "competencia exclusiva del Prelado y ningún tribunal civil puede impedir que la retire ni obligarle a mantenerla, so pena que esté entre sus aspiraciones el cambiar la toga por la mitra. Otra cosa es que el Estado llegue a permitir que un profesor imparta clases de religión prescindiendo de la 'misio canonica' pero, en ese caso, la Iglesia no reconocería en ellas la fe católica", advierte.

En esta línea, Juan Antonio Moya, quien también es profesor de Enseñanza Religiosa Escolar en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería, recuerda que, "cuando unos padres católicos reclaman legítimamente que sus hijos reciban en la escuela enseñanza religiosa, se les ha de garantizar no sólo la ortodoxia de los contenidos sino también la idoneidad del modelo que los presenta o propone".

De ahí a que, a su entender, resulte "del todo imposible hacer creíble lo que no se vive. Defender lo contrario llevaría al enaltecimiento de la hipocresía, dando pábulo a la praxis del famoso adagio de base bíblica 'Haced lo que yo os diga…'. Lo verdaderamente extraño es que haya personas que quieran hacer bandera de esto", concluye.

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