El obispado de gays y mujeres sigue dividiendo a la Iglesia de Inglaterra

La Iglesia de Inglaterra sigue dividida por corrientes opuestas sobre el ascenso al cargo de obispo tanto de hombres homosexuales como de mujeres, en este caso sea cual sea su orientación sexual. La filtración a la prensa de que un sacerdote abiertamente homosexual, el diácono de Saint Albans, Jeffrey John, estaba en la terna de candidatos a ser nombrado obispo de Southwark, una diócesis particularmente progresista del sur de Londres, ha permitido descarrilar su candidatura.

Jeffrey John es públicamente homosexual y vive con su pareja una relación legalizada ante el Estado tras firmar una unión civil. Pero, al comprometerse a mantener su celibato a pesar de esa relación de pareja, cumple en teoría los requisitos exigidos por los anglicanos británicos. Pese a ello, los sectores más conservadores se oponen a que sea elevado al cargo de obispo, como ya ocurrió cuando estuvo a punto de ser nombrado hace siete años.

El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, cuyas posturas conciliadoras le han restado apoyos entre los liberales y que nunca tuvo demasiados entre los más conservadores, no se ha atrevido a dar un paso que podría provocar una estampida de anglicanos hacia el catolicismo.

Williams está en una posición parecida en torno a las mujeres obispos. Aunque en este caso sí se ha aceptado ya que las féminas lleguen al obispado, aún no hay una fórmula aceptada por todos para que eso se lleve a la práctica de manera que las mujeres no accedan a un obispado de inferior rango legal que el de los hombres pero al mismo tiempo quienes se resisten a reconocerlas como tales puedan tener acceso a un obispo varón.

Los anglicanos lo están debatiendo una vez más en el sínodo de cinco días que empezó ayer. La jerarquía eclesiástica ha presentado una propuesta de compromiso que no satisface a nadie pero que podría ser aceptable para todos. El compromiso se basa en la idea de una jurisdicción "coordinada", renunciando al proyecto de que las mujeres obispo deleguen sus competencias en otro obispo porque los liberales entienden que esa es una forma de rebajar su rango legal.

Con la nueva fórmula, cuando una parroquia exprese por escrito su deseo de un tratamiento especial, la obispa o el obispo cederán "en la práctica" algunas de sus labores en esa parroquia, que serían realizadas por otro obispo, aunque sin renunciar al derecho legal a ejercer esas funciones.

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