El nuevo papa no va a ser rígido

Está estos días retirado en Jerusalén, dedicado a los estudios bíblicos y desde su lejana y privilegiada atalaya, analiza con serenidad la figura de Benedicto XVI. Giulio Anselmi y Dario Cresto-Dina, del diario italiano La Repubblica, han estado hablando con él y El País reproduce hoy la entrevista.
 

En ella, el cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo emérito de Milán, explica el motivo por el que, después de que se le considerase el representante de los progresistas y antagonista del cardenal alemán, se convirtió en el gran elector de Joseph Ratzinger.

Pregunta: Tenemos nuevo Papa, al que se ha calificado de guerrero de la fe y hombre de los noes. Sin embargo, muchos nos aseguran que pronto nos va a sorprender, que va a distanciarse de su historia personal y doctrinal.

Respuesta: Va a ser así. Estoy seguro de que Benedicto XVI nos reserva sorpresas en relación con los estereotipos que se le han aplicado de forma un poco superficial.

P: ¿Por qué? 

R: Ante todo, porque siempre ha sido un hombre de gran humanidad, cortesía y gentileza, dispuesto a escuchar opiniones distintas a la suya.

P: Se dice que una cosa es ser cardenal, y otra muy distinta, Papa. ¿Ocurrirá así con Ratzinger?

R: La segunda razón por la que debemos esperar sorpresas es que, como pude experimentar al pasar de la enseñanza a las responsabilidades pastorales, a un pastor le está constantemente reeducando su pueblo. Comparte todas sus angustias, sufrimientos, deseos y expectativas. Estoy convencido de que la gran responsabilidad que pesa sobre los hombros del nuevo Papa hará que sea cada vez más sensible a todos los problemas que perturban tanto a creyentes como a no creyentes, y eso nos abrirá, a nosotros y a él, unos caminos insólitos.

P: La buena conciencia y la competencia son cualidades que le atribuyó usted a Ratzinger en 1997. En estos aspectos ha dicho que es un modelo y un estímulo.

R: Como dice la primera carta a Timoteo, "la caridad mana de un corazón puro, una buena conciencia y una fe sincera". Y el nuevo Papa tiene estas tres fuentes de la caridad. Por otro lado, el culto a la competencia es natural en él por su formación de profesor alemán, que exige la información más amplia y sólida sobre cualquier tema que se vaya a abordar.

P: Hemos pasado de un Papa elegido a los 58 años a un Papa de 78. ¿Es una elección de transición? 
R: Más que una elección de transición, es el deseo de tener, después de un pontificado largo, otro un poco más breve. Esta regla también se observó en el pasado.

P: La Iglesia se enfrenta a muchas cuestiones urgentes: ecumenismo, diálogo interreligioso, relacione0s con el mundo moderno. ¿No existe el riesgo de que un exceso de rigidez agrave las fracturas y aumente las distancias?

 R: Estoy seguro de que el nuevo Papa no va a ser rígido, sino que escuchará y reflexionará con libertad de sentimiento y apertura de mente. Por supuesto, como a todos nosotros, le preocupa el peligro de diluir el evangelio. Todos queremos un evangelio fuerte y valiente que, precisamente por serlo, no debería temer a lo nuevo.

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