El nuevo imán de Ripoll defiende el control de las mezquitas

El nuevo imán de Ripoll, Mohamed El Onsri.  / AFP / JOSEP LAGO

Mohamed El Onsri avisa de que imanes extranjeros pueden lanzar mensajes radicales en los templos

«Garantizo que en Ripoll esto no volverá a ocurrir», afirma sobre el adoctrinamiento de los terroristas

Hace apenas 11 meses que está al frente de la mezquita Annour de Ripoll, pero el nuevo imán, Mohamed El Onsri, tiene muy claro que para controlar la radicalización y el terrorismo hay que controlar las mezquitas «no solo de Europa, sino de todo el mundo». Así lo ha defendido en una entrevista con EL PERIÓDICO, coincidiendo con el primer aniversario de los atentados del 17-A, que perpetraron jóvenes criados en Ripoll. «Me gustaría que controlaran todas las mezquitas -afirma- porque ahora mucha gente tiene miedo».

Pero el toque de alerta del nuevo imán no es solo para las mezquitas. También para la figura de lo que llama «viajantes». Según cuenta, son personas, normalmente imanes, procedentes de países como Bélgica u Holanda, que van de un país a otro para hacer charlas sobre el islam en las mezquitas. «Algunos son buenos y tienen muchos estudios», señala, pero otros, añade, «pueden decir cosas malas; por ejemplo, hablar de la yihad«. Las reuniones que organizan a veces versan sobre la «religión radical» y envían mensajes de «crítica» hacia los países europeos.

«Dicen lo que quieren aquí y luego se van a otra mezquita. No están controlados y es muy importante que se controle esto, porque a veces envían mensajes radicales», sostiene el clérigo. El control que él defiende es, sobre todo, el de las redes: «Hay que controlar el móvil, internet y los padres deben saber con quién van sus hijos. Es necesario para saber quién está limpio y quién no».

«La ensucian los sucios»

Repite las palabras «limpio» y «sucio» en varias ocasiones. Especialmente, para explicar que, a pesar de la huella que dejó el anterior imán y líder de la célula que perpetró la masacre del 17-A, Abdelbaki Es Satty, la mezquita «no es un lugar sucio» y que «quienes la ensucian son las personas sucias». En los templos, relata, se aprende el Corán, el rezo e incluso los sábados se enseña a escribir árabe a los niños.

«El islam es limpio», exclama sin dejar de sonreír. Y por ello cree que gran parte de la responsabilidad de que los niños no se conviertan en terroristas es de los padres. «Ellos deben enseñarles la religión buena y también vigilar dónde y con quién va su hijo. Los jóvenes deben aprender bien la religión, porque nada de lo que hicieron está escrito en el islam. Aellos les comieron el cerebro», señala.

Aun así, el líder musulmán de Ripoll niega las palabras de una de las hermanas de los terroristas, que aseguró que en la mezquita el anterior imán llamaba a matar infieles y a hacer la guerra. «Él no puede haber dicho nada malo en público porque la gente hubiese ido directa a los Mossos«, sostiene El Onsri. «Pensaban que era buena persona, lo hizo todo a escondidas. Pero si eres buena persona no matas a nadie», lamenta.

Mensajes de paz

El imán dice que el mensaje que en sus sermones da «para todos» es de paz. «Todo lo que digo lo escucha todo el mundo y no cojo a ningún joven para enseñarle nada fuera de aquí. Lo que yo quiero es la paz en el mundo», señala.

El imán asegura que en «Ripoll no volverá a pasar» nada igual a lo que precedió a la matanza del 17-A. Dice que podrá pasar en otros sitios, pero nunca más en la localidad, porque «todo está muy vigilado». El Onsri cree que Ripoll ha vuelto a la normalidad y que ahora hay que mirar al futuro: «Ya no se puede hacer nada. Esto ha pasado y lo único que quiero es poder vivir juntos, tranquilos y sin miedo».

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