El nombre de las calles

En un pueblo de León, han puesto a una calle el nombre de 28 de junio, fecha del día internacional del orgullo gay. También en León capital, se ha propuesto dedicar una calle a este colectivo.

En Talavera se ha acordado recientemente dedicar una calle al Papa fallecido, a propuesta del PP y apoyado por la totalidad de los concejales. Sin duda ambas decisiones corresponden a oportunismos más o menos aceptables, pero es extraño que en un sitio se rinda homenaje a un colectivo muy perseguido y discriminado a lo largo de la historia, y en otro, nuestro pueblo, se rinda homenaje a uno de los mayores homófobos de la historia reciente. Aquí lo del laicismo depende del dirigente de turno, si el alcalde es un forofo de sacristías y conventos, tenemos procesiones para aburrir y calles dedicadas a curas y Papas, sin importar lo reaccionario que haya sido. Eso sí, al mismo tiempo se cambian de nombre calles y plazas que recordaban la trágica victoria en la guerra de los sublevados traidores del bando nacional. No obstante sigue habiendo una avenida dedicada a un tal Pío XII, que era un lechado de virtudes democráticas, por las narices, y sigue habiendo Ángeles del alcázar y tercios del alcázar y General Moscardó, etc.

Es curioso que cuando la Iglesia pierde adeptos en la base, se alza con mayor influencia en la clase dirigente, sea del partido que sea. Hasta el punto de que si a un miembro de la ejecutiva del PSOE, por ejemplo, se le ocurre criticar a un obispo en una entrevista publicada en una revista, es de inmediato amonestado y poco menos que invitado a abandonar su cargo. Y esto a iniciativa de no se sabe quien, o si de un cretino de Toledo, o de un cretino de Talavera, sea quien sea, un cretino.

Se anuncian manifestaciones en defensa de la familia tradicional, y se anuncia en los medios de comunicación diciendo barbaridades como que el matrimonio entre personas del mismo sexo, supondrá legalizar practicas condenadas por el SIDA, y que será un efecto llamado para los maricas del mundo. Y España, país racial y de machos ibéricos, se verá llana de sarasas, y por eso las familias tradicionales “alzan su voz contra los hombres de mirada verde que aman al hombre y queman sus labios en silencio” Lorca y Walt Whitman, condenados a ser poetas, sin poder ser hombres.

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