El mundo islámico, a la espera

Las manifestaciones y protestas ante el peligro de profanación del libro sagrado islámico se multiplican desde Indonesia hasta Egipto

El efecto mariposa causado por los planes de una pequeña iglesia de Florida ha aumentado la tensión en el mundo musulmán en vísperas del noveno aniversario del 11-S y del fin del Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes. Mientras que el pastor estadounidense Terry Jones reitera su llamada a quemar coranes el próximo sábado 11 de septiembre, la alarma por las consecuencias de su gesto rebota de una parte a otra del planeta.

En Kabul, la policía afgana alertó sobre el riesgo de protestas en la capital del país, sumido en la guerra que empezó menos de un mes después de los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono. El Ministerio de Interior ha alertado a las unidades antidisturbios ante la posibilidad de marchas violentas, según refirió a Reuters un funcionario de policía. Ya el lunes se produjeron manifestaciones y un grupo de ciudadanos quemó una efigie de Jones pegada a un muñeco y a una bandera de Estados Unidos.

El temor es que se repitan los brotes violentos que se produjeron ante situaciones similares. En 2006, una decena de personas murieron en Kabul durante las protestas que se desataron tras la publicación de unas caricaturas de Mahoma en el diario danés Jyllands-Posten. En enero, los soldados afganos mataron a ocho manifestantes durante los disturbios causados por rumores sobre la profanación de un Corán. "En la situación en la que se encuentra Afganistán, una iniciativa como esta puede costar la vida de civiles inocentes y de los trabajadores humanitarios", alertó Acbar, la agencia de coordinación de la ayuda en el país.

En Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, miles de personas se manifestaron el sábado frente a la Embajada estadounidense en Yakarta y amenazaron con nuevas protestas si los planes de Jones se cumplen. También hubo marchas en otras ciudades indonesias.

"Eso será una oportunidad para el terrorismo. ¿Quieren luchar contra el terrorismo o fomentarlo?", dijo ayer el jeque Abdel el Moati el Bayumi, uno de los directivos de Al Azhar -importante institución religiosa suní que acoge también una universidad- en El Cairo, donde en junio de 2009 Barack Obama pronunció un discurso de reconciliación con el mundo musulmán.

El Moati instó a Washington a impedir el proyecto del pastor de Florida. "Si el Gobierno no logra impedirlo, constituiría la última manifestación de terrorismo religioso y arruinaría las relaciones entre EE UU y el mundo musulmán. Esto aumentará el odio hacia Estados Unidos", declaró a France Presse. También el grupo islamista de los Hermanos Musulmanes, oficialmente prohibido en Egipto, mostró su indignación. Un dirigente de la organización, Esam al Erian, dijo que quemar el Corán es un "acto de barbarie que recuerda a la Inquisición".

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