El monstruo del Espagueti Volador se queda sin música en Alicante

Alicante finalmente no verá cómo la banda de música municipal toca para los seguidores de la iglesia paródica Pastafari, que tiene como Dios al Monstruo del Espagueti Volador y cuyo movimiento se ha ido extendiendo por todo el mundo después de que surgiera en EEUU como protesta tras la inclusión de la doctrina creacionista en la escuela pública.

La congregación pastafari alicantina, que reúne a una treintena de fieles, solicitó a finales de abril a través del registro general del municipio el uso de la banda de música del Ayuntamiento para una homilía que tuvo lugar en la playa del Cocó el pasado 8 de mayo. Pretendían de esa forma poner de manifiesto que de la misma manera que el tripartito que gobierna la ciudad ya cede la banda para las procesiones de Semana Santa, de confesión católica, actuara con el mismo criterio con otras religiones.

Pero la homilía, con motivo de la «Bendición de las Aguas del Mar», se celebró sin la presencia de músicos contratados por el consistorio. Un día después llegó la respuesta del equipo de gobierno. «No podemos atender a su petición hasta que la Bendición de las Aguas del Mar tenga la consideración de ‘acto de especial raigambre tradicional’ entre el pueblo alicantino», concluye el escrito firmado por la concejalía de Cultura que dirige el edil Daniel Simón.

El Ayuntamiento también entra a valorar la argumentación del reverendo Antonio García, que dirige la congregación Pastafari en Alicante, y si bien reconoce que «la Banda Municipal de Música (BMM) ha actuado en dos actos de naturaleza religiosa», a continuación añade que se debe a «su especial condición de eventos tradicionales (procesión de Viernes Santo y Alborada), no por su confesionalidad».

Bajo este razonamiento, la concejalía de Cultura asume que «el actual equipo de Gobierno, que reconoce la aconfesionalidad del estado, acordó mantener la presencia de la BMM únicamente en estos dos actos atendiendo a esta condición». Y, «en el mismo acuerdo se decidió -prosigue- que no actuaría en el pregón taurino, limitando así su presencia en actos de naturaleza privada».

La iglesia del Monstruo del Espagueti Volador ha ido cogiendo fuerza desde sus orígenes en 2006 y su ritmo parece imparable. Holanda ha sido el primer país en legalizar esta religión que tiene como bebida sagrada la cerveza y que en vez de diez mandamientos tiene ocho condimentos. Alemania acaba de abrir la primera iglesia pastafari y Nueva Zelanda fue testigo hace un mes de la primera boda oficial de confesión tallarinesca.

Sin embargo, en España, los correligionarios de esta fe con tintes paródicos ya van por su segundo intento de legalizarse. En 2010 se encontraron con el no del Registro de Entidades Religiosas y ahora preparan, a través de un equipo de notarios con sede en Barcelona, una nueva solicitud. No obstante, son conscientes de que el estado posiblemente les vuelva a demandar «arraigo», concepto similar al que ha argumentado el consistorio alicantino, el cual, volviendo al escrito de respuesta, saluda «el espíritu de denuncia humorística que despliega» la congregación alicantina. Cultura concluye la carta con un guiño a los seguidores de esta curiosa religión, con un «Ramén», el Amén de los pastafaris.

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Imagen: Dos miembros de la iglesia Pastafari se besan durante una marcha en San Petersburgo. EL MUNDO

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