El monseñor copríncipe

Ha declarado Joan Enric Vives -obispo de la Seu d´Urgell y copríncipe de Andorra- que «no es verdad» que la Conferencia Episcopal Española haya pedido el voto para el PP en su reciente nota pastoral.

El copríncipe Vives –qué título tan sugestivo, tan medieval o incluso tan renacentista, monseñor, ¡enhorabuena!- ha lamentado que la prensa haya interpretado el texto de sus colegas españoles “interesadamente”.
Este prelado copríncipe está convencido de que de la reflexión episcopal “se ha hecho una simplificación muy grande”. La nota –ha advertido en los micrófonos de Catalunya Ràdio- “no está hecha para la confrontación, sino para que la gente pueda tener unos criterios”. El monseñor copríncipe ha remarcado que el texto no habla de ETA, sino del terrorismo en general.

¡Vaya por Dios¡ ¡Qué lúcido, este tan rimbombante clérigo, cuando se pregunta “por qué el PSOE se ha de sentir aquí aludido!” ¿Lucidez? No; perdón, perdón. Más bien ¡qué cinismo el del tal Vives! No hace falta, copríncipe de pitiminí, que, en un notorio ejercicio farisaico, traspase usted a la prensa la responsabilidad del más deplorable documento de la Iglesia católica española, probablemente desde que sus antecesores suscribieron la blasfema pastoral por la que la guerra civil –consecuencia de un golpe militar fascista- se convirtió en Cruzada de Liberación Nacional.

Entonces, el cardenal arzobispo de Tarragona, Vidal i Barraquer, se negó a firmar tamaña monstruosidad. Como hiciera el obispo Múgica, titular de la diócesis de Vitoria. Vives, en cambio, no sólo no discrepa de sus conmilitones ensotanados, por cierto nombrados todos a dedo, también él, desde el Estado del Vaticano –la última teocracia que queda en Europa-, sino que los defiende y los justifica.

Los defiende y, además, celebra que la jerarquía católica haya dado, según él, un paso adelante ya que “reconoce la legitimidad de las posiciones nacionalistas que (…) pretendan modificar la configuración política de la unidad de España”. O sea, que cabe confiar en que, desde su lógica clerical, Cataluña llegue a ser como Andorra.

Sería una gran noticia, monseñor copríncipe. Hasta usted podría aspirar tal vez a ser –en nombre del Gobierno de España con don Mariano de presidente- copríncipe de Cataluña. Claro que el primer copríncipe del Principado de Cataluña debería ser, por edad y méritos, el cardenal Rouco Varela. Luego quizás le tocara a usted, que es mucho más joven.

Así que ánimo, prelado Vives, continúe con su cinismo y llegará muy lejos. Es verdad: los obispos no han pedido el voto para el PP, la nota de los monseñores no estaba redactada para la “confrontación”, la COPE es de los mormones y los niños no vienen de París, sino de Andorra. Una pregunta última, ¿qué culpa tienen los andorranos de que un tipo como usted sea su copríncipe?

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