El ministro del Interior pide a la Virgen del Pilar que “siga extendiendo su manto protector sobre todos los guardias civiles”

Burgos ha acogido la parada y desfile militar con los que se cierran los actos conmemorativos previos de la Virgen del Pilar

Casi seiscientos efectivos han desfilado por la Avenida de la Paz, acompañados por el Escuadrón de Caballería y las motorizadas

El ministro del Interior ha recordado la “fructífera y estrecha” relación de Burgos con la Benemérita y, en especial, los golpes recibidos por ETA

Hoy, ayer y siempre. La Guardia Civil ha rendido esta mañana homenaje a su patrona, la Virgen del Pilar, como viene haciendo “de profesión y de corazón” desde 1913. Y en esta ocasión el escenario escogido ha sido Burgos, en reconocimiento a la “estrecha y fructífera” relación que la provincia mantiene con este cuerpo de seguridad. No en vano, cuando se creó la Guardia Civil en 1844, Burgos fue la sede del undécimo tercio fundacional, cuyo mando ostentaba el teniente coronel León Palacios, de origen burgalés.

La Avenida de la Paz, en su tramo más próximo a la plaza en la que ondea la Bandera de España, ha acogido la parada militar y posterior desfile con los que la Benemérita ha puesto el punto final a los actos centrales conmemorativos de la Virgen del Pilar. Varios cientos de burgaleses han asistido al solemne acto castrense, presidido por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el que se han hecho entrega de 60 condecoraciones a agentes que han destacado por su trayectoria meritoria y en su trabajo ordinario.

El Escuadrón de Caballería y las unidades motorizadas han sido los que más expectación han despertado, si bien no han faltado vítores para los agentes a pie. La parada militar ha movilizado a 567 guardiasciviles, de los cuales, 342 han desfilado a pie y correspondían a las unidades de Mando del Batallón y Bandera, Escuadra de Gastadores, Escuadra de Gran Gala, Unidad de Música, Compañía de la Academia de Oficiales, Compañía del Colegio de Guardias Jóvenes ‘Duque de Ahumada’, Compañía del Grupo de Acción Rápida y la sección de trajes de época.

Además, los asistentes han podido disfrutar del espectáculo ofrecido por los 97 caballos del Escuadrón de Caballería, incluidos Batidores y Banda de Cornetas, y por los 121 vehículos de la Agrupación de Tráfico, del SEPRONA y el Servicio Rural, con vehículos especiales como las zodiac y las lanchas de agua, esta última especialmente llamativa para Burgos. Un acto castrense que ha incluido el tradicional homenaje a los fallecidos en acto de servicio y el discurso del ministro del Interior.

Una historia común

Jorge Fernández Díaz ha recordado la vinculación de la Guardia Civil con Burgos, que va mucho más allá de los orígenes. La Benemérita ha llegado a contar en la provincia con más de 150 ubicaciones distintas, una “presencia dispersa” sobre el terreno a través de cuarteles y casas-cuartel. Se ha recordado que el primero de los cuarteles de la capital estuvo en el Hospital de la Concepción, pero que el más “popular” se ubicó en la calle que ahora lleva el nombre del Cuerpo, una perpendicular a la Avenida de la Paz.

Sin embargo, los recuerdos han transportado rápidamente a los presentes a la madrugada del 30 de julio de 2009, cuando ETA hacía estallar una bomba en la Casa Cuartel de la Avenida de Cantabria, y a la jornada siguiente, en la que perdían la vida los agentes Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá, asesinados por la banda en Calviá (Mallorca). Además de burgalés, Sáenz de Tejada es junto con su compañero Salvá la última víctima mortal de ETA en España, el último guardiacivil asesinado de una larga lista de 243 que inició Pardines en 1968, ha recordado el ministro.

Fernández Díaz ha destacado la contribución de la Guardia Civil “en la derrota y aniquilación” de ETA, una experiencia que ahora están poniendo a disposición de la lucha contra el terrorismo del siglo XXI, el yihadista. Claro ejemplo de que la Benemérita tiene capacidades de sobra para adaptarse a los cambios, y “la sociedad española ha cambiado mucho y a gran velocidad”, ha reconocido el ministro, aunque la Guardia Civil ha sabido mantener “una exquisita neutralidad política”, sin que le hayan afectado las “incertidumbres” del momento.

“Creo que nuestras vidas son mejores gracias a la Benemérita”, ha comentado durante su discurso, recordando que es la institución pública en la que más confían los españoles junto con Policía Nacional. La Guardia Civil “favorece la vertebración e integración territorial y contribuye al afianzamiento de la presencia uniforme del Estado. Por todo ello, Jorge Fernández Díaz ha pedido a la Virgen del Pilar que “siga extendiendo su manto protector sobre todos los guardiasciviles” y que los ampare en su día a día.

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