El Ministro de la Presidencia: visibiliza, de manera contundente y clara, la postura muy favorable del Gobierno a seguir manteniendo una privilegiada relación con la iglesia católica.

Bajo la presunta idea de mantener un renovado "diálogo fluido y amigable" (¿alguna vez no fué así?) y de indicarle a Rouco que "el legislativo gobierna para todos y no sólo para los católicos practicantes", cuestión que es una obviedad. Tanto en la información que apareció en el día de ayer en el diario El País (enlace más abajo) y lo que ha explicado el Ministro Jaúregui, en los desayunos de TVE, en la mañana de hoy, ha dejado muy patente la relación preferente que al actual Gobierno concede a la "Iglesia católica oficial" (IC), es decir al “episcopado español” y a las consignas dogmáticas particulares de la Santa Sede, a su participación y apoyo oficial incluido el económico (especial) -como Gobierno- al acto que Ratzinguer mantendrá en Madrid en el próximo verano (a pesar de los exabructos que éste dedicó, al Gobierno y a una parte de la ciudadanía, en su última visita), al apoyo que concede a la obra social de la iglesia y a la enseñanza católica (financiada con dinero público), y quizá, lo más grave, desde un punto de vista cultural y político, dice el Ministro: “…la IC ofrece una inestimable aportación ética y de valores a la sociedad española y a la política…” (Respetamos, aunque no compatimos tal rotunda afirmación). Por supuesto queda claro que los actuales acuerdos del 79 y la relaciones de privilegio de las que goza en la actualidad la IC, no sólo las van a mantener, sino que podrían ser (a la vista de lo que ha deslizado ocultamente el Ministro) aumentadas. Hay que tomar esta presencia pública de Jaúregui, que ha cogido (con ganas) el testigo de Teresa de la Vega, como de alto valor y a tener muy en cuenta en el futuro.

De ahí que a partir de enero de 2011, tengamos que redoblar esfuerzos para neutralizar socialmente, con otras razones y argumentos diferentes a los del Ministro, esta posición política clara y contundente del actual Gobierno, en la línea que mantenemos, por supuesto en el respeto a todas las convicciones, incluidas las creencias religiosas y también la católica (dentro del marco de la LEY). Pero "sacando a la luz" con la mayor fuerza que podamos las grandes contradicciones que esta situación está provocando; las injusticias; los incumpinetos, en ocasiones, de la Ley y hasta de la Constitución; como se coarta la libre conciencia en multitud de ocasiones; como asistimos, en ocasiones, a la grave vulneración de Derechos Humanos y de la Infancia, a infundios y presuntas calumnias e injurias que cometen una parte importante del clero católico. También (en menor medida-por ser muy minoritarios) desde liderazgos de otros grupos religiosos, que condenamos.

Cada vez queda más clarificado que el evitar, el actual Gobierno, debatir una “ley de libertad de conciencia” en el ámbito legislativo, que "pondría sobre la mesa" los enormes privilegios de los que goza la IC, es más por cuestiones de querer mantenerlos, quien sabe de pretender aumentarlos, que por cuestiones de mayorías y minorías o preocupaciones electoralistas.  

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