El mercado del pecado

Domingo de resurrección, el día en el que Jesús de Nazaret resucita de la crucifixión, una cruel tortura permitida bajo el gobierno de Poncio Pilato, y con el apoyo cómplice de quienes usaron el silencio como rechazo al tormento del "hijo de Dios".

 La adoración, hecho rito, de este predicador judío se asienta alrededor de las hazañas, y milagros, propios de un ilusionista profesional. Exorcismos, curaciones imposibles, resurrecciones … son algunos de los hitos con los que el humilde Jesucristo asombró al pueblo de Jerusalén. ¡Y para ello no necesitó más fortuna que su propia virtud!

En estos días, de profunda conciencia católica, me pregunto cuál sería la actitud de Jesucristo si en un día como hoy resucitara ante el todopoderoso Estado del Vaticano. Imagino que el valor de los viajes del Papa le dejaría cuanto menos sorprendido, y eso sin pesar la pureza de los curas, obispos y sacerdotes, que como el de Mallorca, fueron acusados de pederastia.

Si a Jesús de Nazaret lo traicionaron, y vendieron, hace más de 2.000 años “uno de los suyos”, hoy sentiría esa misma deshonra ante esos fieles oradores que a través de sus palabras enriquecen sus almas, y la de sus bolsillos. El rezo, como comunicación con Dios, ha superado la devoción de los fieles para alzarse como común denominador. Cuando la teoría se diviniza, y la práctica se toma como mito, la razón de ser de la palabra de Dios queda vulnerada.

Leía, en estos días, que nuestro Gobierno, con una Constitución que define a nuestro Estado como “aconfesional”, dotaba a la Iglesia Católica con 247 millones de euros en este año 2013. Pero este privilegio económico, por razones de credo, contempla su verdadero poder más allá de una financiación estatal. Conciertos de la escuela católica, exenciones tributarias, subvenciones y gastos de eventos religiosos diversos… son algunos de los privilegios que la Santa Iglesia Católica disfruta, tal y como recoge InfoLibre.es

Supongo que alguien que llegó al mundo con la pureza de una virgen, y marcó la historia de la humanidad -a través de sus buenas acciones-, quedaría avergonzado ante la hipocresía de quienes sujetan en su pecho su imagen pero no conocen más que el donativo como buena obra social.

Este buen samaritano emprendería en el siglo XXI su lucha a través de ONG´s como Intermon Oxfam o Médicos sin Frontera, que con humildad y esfuerzo rompen las fronteras de la humanidad a través de la cooperación.

¡Está claro que si Jesucristo resucitara el mercado del pecado pasaría a un mundo mejor!

Resucitado-Campillos

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