«El mayor peligro para el arte en México es la censura de las instituciones contra los artistas»

El pintor Ricardo Delgado Herbet afronta desde el sarcasmo la violencia mexicana. Presenta una serie sobre el «viacrucis» del país frente a los políticos y los narcos. Acusa al Estado de reprimir a los creadores incómodos que retratan la

"El peligro es la censura institucional, esa que condena a sus creadores, que piensa que la obra y sus artistas que nacen de esta crisis fomentan la violencia", dice el pintor Ricardo Delgado Herbert (Tampico, 1974). Este artista, que presenta la realidad mexicana bajo una óptica sarcástica, cree que los aparatos del Estado del país centroamericano no han entendido que el papel de los creadores es expresar "las decadencias humanas".

Delgado Herbet, algunas de cuyas exposiciones han sido censuradas bajo la excusa de que fomentan la violencia, no se anda con chiquitas para analizar lo que sucede en su patria. Fundador del Arte Huerco, un movimiento que pretende confrontar a los mexicanos con sus demonios (narcos, políticos, soldados, religiosos…), ahora presenta una serie basada en la pasión de Cristo como metáfora sobre el "viacrucis" del país.

"Religión, política, criminalidad"

En La Pasión según Arte Huerco, que Delgado Herbert muestra por primera vez en 20minutos.es, quiere mostrar plásticamente como "religión, política, criminalidad" y la idea bipolar de "malos y buenos" han calado tan fuerte en la sicología colectiva que los ciudadanos asumen la idea de ser "pasivos" y no poder intervenir en la solución de los problemas.

El pintor, cuya obra se mueve entre el horror y el humor, parte de la cultura popular mexicana (fronteriza, sagrada, rechamante) para convertir a los actores y víctimas de la larvada guerra civil mexicana entre el Estado y el Narco en protagonistas de una telenovela extremada. Su obra ha sido expuesta profusamente en México durante los últimos diez años.

Un apocalipsis entre falsos profetas justicieros y ángeles profanos¿Cómo explicaría a alguien no mexicano La Pasión según Arte Huerco?
Esta serie narra un paralelo sobre la pasión, el viacrucis mexicano, el Cristo de nosotros, doloroso, que se transforma en la imagen del oprimido, en el secuestrado, en el niño, en el soldado, en el político, en el narco, en el hombre o mujer sin oportunidades, en aquel que calla, en aquel que asume la muerte como alternativa de la injusticia, en el oprimido que cae en las calles del norte, centro, sur de México, por el fuego y no le importa a nadie… Esta serie evoca un apocalipsis donde mueren todos cual si fuera un juego de poder, entre falsos profetas justicieros y ángeles profanos.

¿Es su humor una forma de defensa?
La mofa ayuda a matizar el pesimismo y, como mínimo, a darnos un rayito de esperanza ante la cerrazón de vislumbrar el futuro que nos espera. El humor que manejo busca arrancarle al espectador una reflexión, una sonrisa, una esperanza dentro del terror que nos golpea. La burla ante nuestra realidad ayuda a vernos en ese espejo y vernos como somos realmente. Quiero hacer de las bestias personajes que ante la reflexión del espectador cambien y reconstruyan el propio mundo donde están pintados. Con el pincel me burlo de mi realidad, de esas caricaturas monstruosas que nos hemos permitido ser.

La falta de alternativas y la pobreza no tienen nacionalidad¿Entendemos desde afuera lo que está pasando en México? Ayúdenos a entenderlo.
La injusticia, la muerte, la falta de alternativas educativas, la burla y la pobreza no tienen nacionalidad, se entienden fácilmente, son universales… La obra es mi acción ante esta violencia: restriego lo que siento de mi realidad a los que ven mi obra sin tener que ocultar nada, y lo entienden aquí y en china. Yo deseo un país mejor y la única forma de hacerlo es accionar y estar comprometidos a hablar, para así cambiar.

Usted presenta el horror con trazos pop…
Las influencias del consumismo, el marketing y la globalización que vive el arte actual rebasaron mi obra, transgrediendo mis métodos de expresión: lo popular mexicano, lo expresivo y lo bestial con un toque de las influencias del Arte Pop y el Expresionismo, con tendencias mexicanistas y el kitsch o mal gusto.

Para un artista el horror debe ser una inspiración muy fuerte, pero la sensación de inspirarse en la violencia debe ser amarga ¿Cómo lo lleva?
Es amarga pero también tiene su lado interesante. La fragilidad, el horror, es el polo opuesto a la esperanza o a la felicidad, lo que los divide es un paso, por eso trato de mantenerlo en la obra con el sentido del humor. El terror se refresca, quizás acceda a cambiar, burlándose de su propio miedo, burlándose de nosotros mismos.

¿Se ha sentido en peligro por hacer el arte que hace?
El peligro es la censura institucional, esa que condena a sus creadores, que piensa que la obra y los artistas que nacemos de esta crisis fomentan la violencia, cuando lo correcto es que el artista expresa las crisis y las decadencias humanas que rebasan la realidad, y su papel es mostrarlo para que la gente reflexione.

¿Qué sueña para México? ¿O se han acabado los sueños?
Que la guerra contra el narco cambie y se busquen mejores alternativas para que se legisle este fenómeno correctamente. Que la clase política mexicana cumpla con sus palabras de campaña y escuche a sus ciudadanos más que a sus intereses de partido. Que los ciudadanos no tengamos miedo a hablar y tratar de involucrarnos con nuestros actos para así cambiar y mejorar esta sociedad. Que los artistas se involucren más y reaccionen con su creatividad de denuncia. Los sueños aún no acaban.

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