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El Madrid en blanco y negro de Almeida: su lucha contra la memoria histórica en “la capital de la ultraderecha”

La vuelta de Millán Astray al callejero de la capital no es un hecho aislado del alcalde en su cruzada.

Este lunes, el Ayuntamiento de Madrid ha devuelto al callejero de la capital al general franquista Millán Astray, retirando su placa a la maestra Justa Freire, una de las pedagogas más célebres de los maestros de la república. Para ello, Almeida se ha apoyado en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, que podría recurrir pero que no lo ha hecho, siguiendo así con su lucha contra la memoria histórica. Desde Más Madrid persiguen estos hechos, que consideran una batalla contracultural para reposicionar al bando franquista, y su concejal Miguel Montejo explica todos los detalles a este medio.

“Lo primero que hizo Almeida al llegar al Ayuntamiento fue suspender el memorial de la Almudena y destruirlo, incluidos los versos de Miguel Hernández”, denuncia Miguel Montejo en declaraciones a ElPlural.com. “Hablan de no abrir heridas… pero mantener la calle de Millán Astray es una humillación para las víctimas porque, además, Justa Freire no es una política sectaria, sino una persona significada desde el punto de vista de la educación”, añade.

La cruzada de Martínez-Almeida contra la memoria histórica va mucho más allá de la reposición de Millán Astray. En dos años de legislatura, el popular ha eliminado el nombre de las 3.000 víctimas fusiladas y los versos de Miguel Hernández en La Almudena y ha retirado a martillazos la placa de Largo Caballero en la Plaza de Chamberí. También le va a quitar la calle a la institución Libre de Enseñanza, a José Rizal, a Barco Sinaia y Ramón Gaya para devolvérselas a las reminiscencias franquistas que Manuela Carmena, en su mandato, destituyó aplicando la Ley de Memoria Histórica. Así, el alcalde le devolverá sus placas a los Hermanos García Noblejas, El Algabeño, Crucero Baleares y Cirilo Martín, respectivamente.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué se vuelve a homenajear en cierto modo a personajes que fueron partícipes de fusilamientos y, en definitiva, de la opresión del régimen franquista? Miguel Montejo es claro: “Almeida participa culturalmente desde el punto de vista político de los postulados de Vox, los comparte y se siente cómodo con ellos”. “Se siente cómodo en el viejo argumentario de que hubo razones para la Guerra Civil y que el franquismo fue un gran periodo para España. Vox le da una cobertura política para hacerlo, pero son ellos que lo quieren hacer también”, continúa.

El franquismo en el callejero de Madrid

En la legislatura de Carmena se aprobó en el pleno del Ayuntamiento el cambio de nombre de 52 calles con reminiscencias franquistas aplicando la Ley de Memoria Histórica, aunque también lo hubiera podido hacer por la vía ordinaria, sin haber corrido el riesgo de ser rechazado por TSJM, tal como asegura Montejo.

Pero el TSJM reclamó en su sentencia que algunos de esos cambios de calle no estaban suficientemente justificados. Y ahora Almeida se acoge a esta sentencia para retornar el valor franquista al callejero, mientras que podría recurrirla justificando más detalladamente los nuevos nombramientos. No lo ha querido hacer, por eso los madrileños tendrán que volver a ver a esta serie de polémicos personajes afines a la dictadura en sus calles:

  • El general José Millán Astray fue un hombre muy cercano a Franco. Tanto que era uno de sus amigos personales tras estar a sus órdenes en Marruecos. También fue uno de los propulsores de La Legión en 1920 y llegó a trabajar como procurador en las Cortes franquistas. Tampoco escondió nunca su admiración por otros dictadores europeos, como Adolf Hitler y Benito Mussolini.
    Su vuelta al callejero quita a Justa Freire su reconocimiento. Fue una de las pedagogas más célebres de los maestros de la República. En 1933, se convirtió en una de las primeras mujeres en ejercer la dirección de un centro escolar, el Grupo Escolar Alfredo Calderón, donde pudo poner en práctica algunas de las metodologías innovadoras que había aprendido en su paso por el Grupo Escolar Cervantes y sus viajes por Europa.
  • Los hermanos García Noblejas son la figura que le arrebatará la calle a la Institución Libre de Enseñanza, proyecto fundado por un grupo de catedráticos para defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política y moral. En cambio, los hermanos García Noblejas fueron falangistas de primera línea participando activamente contra la República y sumándose al golpe de estado de Franco en 1936. Tres de ellos murieron en la Guerra Civil mientras combatían en el bando nacional.
  • El Algabeño fue un reconocido torero franquista, tanto que participó en la represión fundacional del franquismo y fue alabado por Queipo de Llano por sus “brillantísimos servicios”. Su nombre será el reemplazo para la calle que Manuela Carmena había dedicado a José Rizal: médico, escritor, pintor, lingüista y político filipino que es considerado el héroe nacional de Filipinas. También fundó en 1892 la Liga Filipina.
  • La destrucción a martillazos de la placa de Largo Caballero en la Plaza de Chamberí fue también un duro golpe contra la memoria histórica. Francisco Largo Caballero fue uno de los históricos dirigentes republicanos y socialistas durante la Guerra Civil.
  • Entre otras fechorías, el Ayuntamiento de Madrid también retiró los versos del poeta alicantino Miguel Hernández que habían sido esculpidos en tres placas del Memorial de la Guerra Civil que Carmena comenzó a construir en el cementerio de La Almudena. Decisión que se sumó a la retirada de las láminas con los nombres de los fusilados por Franco en Madrid entre 1939 y 1944.

La Legión y los ‘últimos de Filipinas’

El Ayuntamiento de Madrid también tiene previsto colocar una estatua de la Legión para conmemorar el centenario de la creación en 1921 de esta unidad militar significativa en España, sobre todo en la Guerra Civil, donde destacó por su crueldad.

Otro llamativo y polémico caso fue el monumento a los héroes de Baler, que pasaron a la historia como los ‘últimos de Filipinas’, promovido por la Fundación Museo del Ejército. El proyecto ya surgió con Carmena en la alcaldía, pero se negó a ceder un espacio al monumento por considerarlo “un homenaje a un ejército colonial”, teniendo también en cuenta el movimiento mundial de protestas en los últimos años contra el colonialismo.

Madrid, “capital de la ultraderecha de Europa Occidental”

“Lo mejor que ha hecho España en democracia es la pluralidad y la diversidad. Eso es lo que ha construido España. Y ellos [conservadores y ultraderechistas] son el polo de tensión de una hegemonía antigua”, asegura Montejo sobre la evolución de España tras la dictadura franquista.

Este ensalzamiento o reconocimiento de las figuras de la dictadura contrasta con lo que se ve a día de hoy en otros países europeos. Por ejemplo, en Alemania es impensable alabar al nazismo y que las autoridades políticas lo permitan. El concejal de Más Madrid hace una síntesis un tanto curiosa como acertada de ello: “Madrid es la capital de la ultraderecha de occidente. Es el único sitio donde hay una conversación abierta con la extrema derecha en la Europa occidental”. Y detalla: “En Francia es inconcebible y en Alemania simplemente es un delito. Portugal, Italia, Inglaterra tampoco lo entienden. Esto reconstruye una identidad de nación ultraconservadora, aspecto contra el que llevamos luchando 40 años”.

Para luchar contra este retroceso en la historia, pedagogía y educación son las claves. Además de ser respetuosos. “Desde la izquierda hay que hacer una política progresista, mostrar el rechazo a estas políticas y promover el respeto”, zanja Montejo.

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