El juez declara improcedente el despido del padre Chus

Una sentencia obliga al Principado a readmitirlo o a indemnizarle con 121.439 euros y al Arzobispado, a aceptarlo como docente de Religión

COMENTARIO: Otro caso más en el que un obispo se permite el despido de un catequista con la tranquilidad de que la indemnización y los gastos también los tendremos que pagar entre todos, en este caso la administración asturiana, que paga el sueldo y los despidos de unas personas que decide el arzobispado para dar doctrina católica en los centros escolares públicos.


Con una comida rodeado de amigos, en La Camocha, «satisfecho y muy tranquilo», aunque con la «sospecha» de que tendrá que «volver a verse las caras» con algún portavoz del Arzobispado de Oviedo. Así celebró ayer el padre Chus una sentencia del Juzgado de lo Social número 1 de Gijón que declara improcedente su despido. Un fallo que, según uno de sus más acérrimos defensores, el economista Edmundo Pérez, «supone una victoria histórica» sobre el Arzobispado de Oviedo y sobre la Consejería de Educación del Principado. «Sobre todo, porque el que da primero da dos veces y porque la actuación del arzobispo, que tiene muy mal encaje y debe estar muy enfadado, es una vergüenza», aunque exista posibilidad de recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).

El juez considera probado que el que fuera profesor de los institutos de Enseñanza Secundaria gijoneses Jovellanos y Fernández Vallín llevaba impartiendo la asignatura de Religión y Moral Católica desdes el año 1978 y que su relación laboral con la Administración pública tenía carácter indefinido, además de establecer que Jesús María José Menéndez Suárez, defendido por el letrado Viliulfo Díaz, «percibía un salario diario, a efectos de indemnización, con inclusión de la parte proporcional de pagas extraordinarias y por todos los conceptos salariales de 96,38 euros».

Fue hasta que el 29 de junio de 2013, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, decidió alejarlo de la docencia y de «todas las funciones y derechos inherentes al oficio de párroco», una labor que el cura ejercía en varias parroquias maliayas.

«Estoy muy feliz»

Ahora, el titular del Juzgado de lo Social número 1 de Gijón, estima «íntegramente» la demanda interpuesta por el exsacerdote «contra el Arzobispado de Oviedo y contra la Consejería de Educación, declarando la improcedencia del despido practicado» el 10 de septiembre de 2013, condenando al Principado «a que readmita al trabajador, con abono a de los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido». Y eso, «a razón de 96,38 euros diarios o a que le indemnice en la cantidad de 121.438,80 euros», y condenando también al Arzobispado a que acate la sentencia en primera instancia.

El padre Chus se pronunció ayer al respecto: él, personalmente, prefiere la indemnización a la readmisión, ya que está muy próxima su edad de jubilación. «Yo siempre estoy abierto al diálogo, pero tengo 62 años y no pretendo volver a la escuela. Tengo muchísima gana de quedar en casa, como estoy ahora, que estoy muy feliz», declaraba poco después de conocer la sentencia, mientras que el Arzobispado guardaba silencio, tal y como ha hecho desde el principio de este caso sin precedentes en la región. El excura revierte, así, a la situación que se inició en septiembre de 2013, «iniciado ya el curso» escolar, cuando, «por parte de la Sección de Personal Docente de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Principado, a través de la Secretaría del IES Jovellanos, se le entrega la demandante la resolución del Director General de Personal Docente y Planificación Educativa acordando la extinción» de su contrato de trabajo.

La resolución de la consejería liderada por Ana González llegaba después de que el gobierno de la Iglesia asturiana le retirase la 'Missio Canónica', el certificado que debe expedir necesariamente el Arzobispado para que los profesores de religión puedan ejercer, su plácet previo. Una revocación que tanto el padre Chus como su abogado y ahora el juez entendieron como no «ajustada a derecho».

Y, así, una vez ganada la batalla de la docencia, queda ahora que a Jesús María Menéndez se le restituya su condición de cura, una lucha que deberán dirimir los tribunales canónicos y que el padre Chus y sus más cercanos están dispuestos a llevar «hasta Roma si es necesario». El pulso con el Arzobispado continúa.

catequista Gijón

El padre Chus, frente al juzgado, con su abogado, Viliulfo Díaz. El arzobispo no compareció. :: JORGE PETEIRO

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