«El inspector de Educación nos humilló y nos trató como si fuéramos basura»

Dos profesores insumisos a la Ciudadanía traducida al inglés relatan su situación

"El inspector de Educación nos trató como si fuéramos basura. Nos gritó y humilló. Utilizó un tono franquista", afirman Cristina Manrique y Rafael Martí, los dos primeros profesores de Educación para la Ciudadanía en hacer pública su insumisión a la norma del Consell que obliga a impartirla traducida al inglés. Estos docentes del instituto Altaia de Altea piden al resto de compañeros un plante general ante lo que consideran una "atrocidad contraria a los principios de la pedagogía". "A nosotros nos han amenazado con abrirnos un expediente por hacer público lo que otros también piensan e incluso hacen a escondidas. Si lo hacemos todos público tendrán que ceder, porque no pueden expedientarnos a todos", explica Cristina, profesora de inglés con 30 años de experiencia.

Los profesores celebran hoy asambleas en las tres capitales

Los docentes han sido sometidos a dos interrogatorios por parte de la inspección, que se desplazó a las aulas cuando tuvo conocimiento de su pública negativa a someterse a la controvertida norma. El primero fue el 22 de septiembre y lo abandonaron sin concluir ante el trato vejatorio del inspector. El claustro de profesores y la AMPA pidieron hablar con el inspector para mostrar su apoyo a los dos. No lograron nada. Durante aquella primera semana los chavales abandonaron las aulas en las horas asignadas a la asignatura. El viernes 26 de septiembre, una nueva inspección forzó un cambio de actitud. Los enviados de Educación anunciaron a los profesores que se les expedientaría. Y advirtieron a la directora de la gravedad del boicot de los padres a la asignatura sacándoles de las aulas. Hoy vuelven a tener clase de Ciudadanía y no saben qué pasará.

En el instituto Altaia de Altea la revolución que abanderan los profesores Rafael Martí y Cristina Manrique ya ha germinado. El claustro de profesores y la Asociación de Madres y Padres de Alumnos les apoyan. Desde que un inspector se personó el día 22 en el centro para obligarles a seguir los requerimientos del Consell con los dos profesores en el aula, los alumnos no han recibido las clases. Los padres los han sacado en señal de protesta a las puertas del centro durante la hora lectiva. Ahora están satisfechos de saber que una asociación de inspectores se haya negado a hacer de "comisarios políticos", y algunos departamentos de otros institutos les estén imitando. Para esta tarde hay convocadas por los sindicatos de la enseñanza tres asambleas de profesores en Alicante, Valencia y Castellón.

La directora del instituto de Altea, Vicenta Llorca, no da abasto en los primeros días al trabajo de poner en marcha el curso. En esta ocasión su principal quebradero de cabeza lo provocan los inspectores que le piden "multitud de informes" sobre la marcha de las clases de Ciudadanía. Además, desde la consejería llaman a diario para saber qué está pasando. "En casi ningún centro se cumple la norma, pero cuando piden informes o llaman de la consejería dicen que sí", relata la directora, que pide "visibilidad" y "compromiso" a sus compañeros. En algunos centros, explica, se alternan el profesor de inglés y el de filosofía. En otros el de inglés entra un minuto para "hacer el paripé".

Martí y Manrique, profesores de filosofía e inglés respectivamente, tienen asignada Ciudadanía a dos grupos de la ESO. A pesar de su buena relación, se niegan a compartir el aula, porque el formato que el Consell ha dado a la asignatura "va contra los principios básicos de la pedagogía", afirma Manrique. "Dónde está la relación directa alumno profesor y la comunicación con ellos, si me obligan a traducir contenidos de temas que desconozco, en un nivel de inglés que sé que no son capaces de entender porque están en segundo y es un nivel de selectividad", se pregunta la profesora de inglés. Su compañero dice que si da Ciudadanía en inglés "no puede realizar debates ágiles" ni atender a los alumnos que tienen problema de educación especial, a las adaptaciones curriculares y a los extranjeros que desconocen el inglés. "Estamos a favor de la asignatura. De educar en valores, y explicar asuntos como los derechos humanos, pero no así", relata Martí. Desde que estos docentes hicieron pública su insumisión, multitud de profesores les ha trasladado su apoyo. Más de filosofía que de inglés, algo que Manrique afirma que la desconcierta.

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