El imperio inmobiliario de la Iglesia católica valenciana

Guarderías, aparcamientos, oficinas bancarias, tiendas de ropa… Las diferentes organizaciones de la iglesia Valenciana han acumulado un patrimonio inmobiliario de 2.419 viviendas valoradas, según las últimas estimaciones, en 618 millones euros. Valencia, sin embargo, acumula la mayor parte de todas las propiedades de la red católica en el país valenciano. El alcalde Joan Ribó, de Compromís, ha anunciado que los más de 400 edificios dedicados a fines no religiosos pagarán a la IBI. Una medida que termina con uno de los muchos privilegios que había conseguido la curia de los sucesivos gobiernos del PP.

Cualquier turista o peatón que camina por la Plaza del Ayuntamiento de Valencia puede encontrar diferentes escaparates. La tienda de ropa Calzedonia es una de ellas. Se encuentra en la intersección de la plaza con la calle Barcelona. Un lugar que, de un vistazo, podría ser un establecimiento comercial como otro de los cientos que habitan en el centro de la cabeza y la casa. Esta propiedad, sin embargo, tiene un propietario muy curioso: el orden hospitalario San Juan de Dios.

La escena se repite 350 metros por debajo. En la calle de la Universidad, hay oficinas del Banco Santander. Situado en el radio de acción de la sección financiera de Valencia, esta propiedad tiene como propietario una institución educativa de convicciones católicas profundas. Este es el seminario principal de la presentación y Santo Tomás de Villanueva, según un informe de la organización Europa laica hecho público en 2013.

Estos dos ejemplos forman parte del extenso patrimonio inmobiliario de la iglesia en la cabeza y la casa. La cifra, según los últimos datos publicados, asciende a 2.419 propiedades en todo el país valenciano. Templos, centros parroquiales, colegios, parcelas de tierra, universidades e incluso campos agrícolas. Según Levante-EMV, la institución clerical tiene edificios que valen 618 millones euros. En diez años, ha incrementado la estimación de su cartera de viviendas por 238 millones euros.

Un patrimonio acumulado gracias a la práctica de registrar propiedades no inscritas previamente. Un tripigame silencioso, pero efectivo que se extendió cuando el Gobierno Español de José María Aznar permitió que la iglesia pudiera repetir el mecanismo en los lugares de culto. La diócesis de Valencia ha registrado la ermita de la Virgen del Lluch, en Alzira, y el templo de Muntanyeta en Alberic, ambas localidades situadas en la comarca de la ribera alta. En la Marina alta, el Arzobispado consiguió la propiedad de la fortaleza de Xàbia con esta misma técnica. En marzo de 2015, sin embargo, el Congreso repitió este privilegio.

Sin embargo, la iglesia todavía tiene otro prebenda: todas sus propiedades son libres de pagar el impuesto sobre la propiedad (IBI). Según el citado informe de Europa laica, en 2013 la iglesia contaba con 1.000 edificios que estaban esquiando por esta prerrogativa. El alcalde de Valencia, Joan Ribó, de Compromís, anunció que esta barra libre de impuestos había finalizado. La iglesia tendría que pagar este impuesto, que estaba drenando las arcas municipales. El Departamento de Hacienda, encabezado por el socialista Ramon Vilar, cifró el daño económico en 3 millones euros.

Fervor inmobiliario

Valencia concentra gran parte de esta extensa cartera de inmuebles. De acuerdo con el documento de Europa laica, el Arzobispado tiene 440 edificios en la cabeza y la casa y ciertas fundaciones eclesiásticas-es decir, con vínculos con la diócesis-con 1.000 viviendas. De este conjunto de bienes inmuebles, el informe señalaba que el 80% tenía alguna relación con la iglesia Valenciana.

Las propiedades, como hemos visto con los ejemplos mencionados anteriormente, no responden todas a las actividades de adoración. Hay 512 viviendas, 171 plazas de aparcamiento, 112 locales comerciales… Sólo el 18%, que corresponde a 232 edificios, están dedicados al uso religioso. Por lo tanto, es bastante común para el propietario de las tiendas-como era el caso de la tienda de importación de ropa Harlem World o Fotolab-, restaurantes-como el cerrado ‘ Lolitas y sibaritas ‘-o escuelas de guardería tienen una fuerte convicción católica.

Dentro de esta vasta herencia de la jerarquía católica y de las organizaciones afines, destaca el ejemplo de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. Los ojos del PPCV fueron impulsados por la complicidad entre el popular y el arzobispo Agustín García-Gasco y tiene un extenso legado en la cabeza y la casa. Si en otras partes de Valencia ha recibido solar de forma gratuita, en Valencia tiene propiedades de uso industrial que tienen más de 3.000 metros cuadrados. Destaca la sede de la Facultad de derecho, situada en los números 18 y 19 de la calle Jorge Juan, una de las zonas con mayor valor catastral de toda la ciudad.

Con el fin de poner fin a este prebenda, el tripartito municipal-integrado por Compromís, PSPV y Valencia en común-fijó el año 2018 como la fecha a partir de la cual la Arquidiócesis comenzaría a pagar el IBI. Aunque la eliminación de este privilegio implicaría, a priori, una modificación del acuerdo con el Santo jefe, el Consistorio ha preparado una hoja de ruta que pasa a través de un nuevo régimen de honorarios para lograr que la iglesia no Esquive tesorería una vez más.

Si bien los bienes inmuebles como el Palacio Arzobispal serán sometidos a esta nueva fiscalidad, los edificios de culto o de bienestar-el caso de Caritas-no tendrán que pasar por la caja de la Agencia Tributaria. Una actitud hacia la iglesia que sigue al secularismo-con algunas contradicciones-comenzando por el equipo municipal. El Imperio inmobiliario de la iglesia dejará de ser sagrado para el tesoro.

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