El «holocausto» del libre-pensamiento

La libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión son las condiciones más trascendentales de la persona. Esa libertad consiste en poder desarrollar acciones críticas, autónomas y responsables, utilizando la razón. Si se coartan o no se fomentan, estamos ante un 'holocausto'.

El librepensamiento abarca un extenso círculo de cuestiones teóricas y prácticas, que consideran los problemas desde distintos puntos de vista, utilizando la razón y el análisis científico parar crear algo nuevo y realizable. Es la condición de lo evidente… Es también un pensamiento flexible, porque rectifica si es necesario y, con ello, permite abordar todos los asuntos, por muy diferentes que sean, con el fin de modificar los planteamientos, cuando las soluciones aplicadas, resultan equivocadas o falsas.

Es también un pensamiento profundo porque penetra en la esencia de los problemas, llega al fundamento de los hechos, revela el sentido de lo que pasa, expone las leyes y las causas próximas y lejanas de los fenómenos, así como la variedad de relaciones y conexiones que hay entre ellos y prevé sus consecuencias últimas.

Los diversos grados con que esas propiedades acompañan a "NUESTRA LIBERTAD" (con mayúsculas) dependen en gran medida de la capacidad que tengamos para razonar, pero también de nuestro desarrollo cultural, de los conocimientos que poseamos sobre las leyes de la naturaleza y de la sociedad, así como de nuestra ideología, de nuestros intereses y necesidades y, también, del medio y del momento histórico que nos ha tocado vivir.

El librepensamiento nos hace más libres, más razonables, más sociables… Por ello los poderes fácticos no han estado ni están dispuestos a que se desarrolle, a que se extienda, a que se identifique con cada ser humano… Y a lo largo de la historia de la humanidad, los poderosos lo han tratado de masacrar y lo han masacrado. Desde la época feudal (y aún antes) y por parte de las religiones oficiales de Estado (hasta hoy, en muchos lugares del mundo), también por parte de los totalitarismos de todo tipo, y, ahora, también por parte de los neoliberalismos depredadores.

Actúan eliminando derechos para transformarlos en servicios, actúan vulnerando el derecho a la libertad de conciencia y de expresión, esencialmente en la infancia… Intervienen en todos los ámbitos, pero esencialmente a través de la Enseñanza y de la Cultura, donde aplicando modelos y tácticas coercitivas tratan de conseguir el 'holocausto' del librepensamiento, para alinear al ser humano, para hacerlo dócil y servil a los poderes de los mercados y de las religiones.

El movimiento religioso-político 'Tea Party' (que trata de evitar derechos a la salud universal, por ejemplo) fomentan el odio hacia el 'otro' y potencian las desigualdades en EEUU. Y esa ideología se extiende por Europa o América Latina como el aceite… Fue la causante de la guerra de Irak y de las últimas guerras a las que se aferraron políticos de corte liberal-fascista. Y hoy sueñan con ello, y ponen barreras para que los seres humanos se estrellen en ellas, como la vergüenza de Lampedusa.

Sólo nos queda la esperanza de que las cosas podrían cambiar.

Francisco Delgado

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