El «hecho religioso» en la escuela

Aunque en asuntos de guerra y paz el Gobierno del PP no parece muy dado a secundar las directrices de la Iglesia Católica, en otros temas, como por ejemplo los relativos a la enseñanza de la religión, se adhiere con entusiasmo a las posiciones más nacionalcatólicas de la jerarquía eclesiástica. Así lo ha hecho en la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), y en los proyectos de decreto que la desarrollan, dados a conocer recientemente. Como se sabe, la LOCE, en su Disposición adicional segunda, establece un área o asignatura de Sociedad, Cultura y Religión, que comprenderá dos opciones: una, de carácter confesional, y otra, de carácter no confesional. En los proyectos de desarrollo curricular de la nueva Ley se fijan, entre otras, las enseñanzas comunes correspondientes a la opción no confesional, que se refieren íntegramente al estudio del “hecho religioso”. Así pues, durante catorce años, desde la educación infantil hasta 1º de bachillerato inclusive, todos los alumnos y alumnas estudiarán obligatoriamente religión, en una de las dos opciones. En adelante, la alternativa a la clase de religión será también religión.

Hasta ahora las alternativas que se ofrecían a quienes no optaban por a la clase de religión eran varias según los distintos cursos: actividades de estudio, análisis de los medios de comunicación, cultura musical, prácticas de informática, teatro… A partir del año 2004, la única y obligatoria alternativa será el estudio de la “dimensión moral, humanística, histórica  y científica del hecho religioso”. Entre otros, se tratarán temas como la oración, la actitud religiosa, los lugares de culto, las fiestas religiosas, los ritos y sus formas, la estructura básica de toda religión, el temor y fascinación de lo religioso…

La alternativa que se propone y tal como se propone, el “hecho religioso”, constituye un atentado a la libertad ideológica. Se obliga al alumnado que no desea asistir a la clase de religión a recibir también una formación religiosa que, tanto por su cantidad (durante toda la educación obligatoria y parte de la no obligatoria) como por su contenido y enfoque, supondrá una nueva imposición doctrinaria.

Se hace equivalente el estudio supuestamente laico del “hecho religioso” con la enseñanza religiosa de carácter confesional, por definición catequética y dogmática, estableciendo una misma finalidad educativa para ambas opciones: “El conjunto del área, en su doble vertiente, confesional y no confesional, deberá proporcionar al conjunto de los alumnos una formación humanística lo más completa posible y garantizar su calidad formativa”. Esta equivalencia de objetivos da claramente a entender que la orientación con que se abordan unos y otros contenidos es muy similar si no idéntica. Son dos vertientes de una misma montaña.

En los programas de la opción no confesional se defienden y exaltan los valores religiosos por encima de cualquier otro pensamiento, presentando el hecho religioso como una fuente –la única fuente- que da sentido al mundo y a la existencia humana. Se valora positivamente todo lo relacionado con las religiones y sus opciones éticas. Y, al contrario, todas las demás opciones ideológicas, que cuentan con un importante acervo en la lucha por la emancipación y los derechos humanos, de las que apenas se habla, quedan casi siempre asociadas, cuando aparecen, a conceptos negativos: “intentos totalitarios de abolir la religión”, “manipulación totalitaria de las conciencias, bien manipulando, bien destruyendo las creencias religiosas”, “El ateísmo de Estado. La catástrofe moral de los totalitarismos”… Al estudio del laicismo se le dedica tan sólo un breve apartado, y únicamente en el primer curso de bachillerato. Con tales planteamientos, las profesoras y profesores de la opción no confesional quedarán convertidos en nuevos y forzados catequistas de la religión,

El “hecho religioso” como cualquier fenómeno histórico o cultural debe tener cabida dentro de las asignaturas correspondientes. Es decir, consideramos lógico que en asignaturas de historia se aborde el fenómeno de la religión desde un punto de vista histórico; que en historia del arte se estudie el arte sacro, importante para la comprensión de determinados períodos artísticos; que en filosofía se trate el tema de la existencia o inexistencia de Dios, de la fenomenología religiosa, de las cosmovisiones de enfoque religioso o laico; que en literatura se aclaren las referencias religiosas que aparecen en las obras y movimientos literarios. Dedicar al estudio del “hecho religioso”, de forma exclusiva, descontextualizada y tendenciosa, amplios períodos de tiempo a lo largo de toda la enseñanza obligatoria e incluso más allá de ella, nos parece una aberración que no se puede permitir.

La enseñanza confesional de la religión es un asunto que pertenece al ámbito privado y, en consecuencia, ha de quedar fuera del currículo escolar. Esta exclusión es, además, la única forma de resolver con racionalidad los problemas que se derivan de la introducción de una materia cuyo fin es el adoctrinamiento: indefinición académica de la propia asignatura (las patronales de la enseñanza privada exigen que tenga el mismo carácter que el resto de las materias), profesorado de religión que no encaja en el sistema laboral y administrativo, alternativas que sirven de castigo y contrapeso, obligación en la práctica de declarar las propias creencias al fijar la alternativa por la que se opta (la reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre este tema es muy esclarecedora), usurpación de un tiempo que debería estar dedicado a reforzar materias de especial importancia para la formación del alumnado…

Ante este intento de convertir la escuela en un lugar de catecumenado religioso, Acción Laica, Escuela Libre exige al Gobierno la retirada del proyecto, así como de la propia Disposición adicional segunda de la LOCE, en la que se basa.  Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a padres y madres, al profesorado, a las comunidades educativas y a la sociedad en general a que manifieste clara y rotundamente su rechazo a tales proyectos normativos.

«Acción Laica, Escuela Libre»  de León es una de las asociaciones integrantes de la Coordinadora Laicista

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