El gueto de Venecia

El término ”gueto” tiene un origen veneciano, el ghetto. Al parecer, en los siglos XIV y XV se instalaron varias fundiciones en el barrio del Cannaregio. Fundir se decía «gettare», por lo que dio nombre a la antigua fundición como geto vecchio, y a la nueva fundición que se creó después, se le denominó como geto nuovo. Al llegar los judíos al barrio, el sentido y la pronunciación cambiaron. El ghetto sería el lugar asignado a los judíos.

El primer ghetto en Venecia se data a principios del siglo XVI, aunque la presencia de los judíos en la ciudad es muy anterior. El contexto de su creación tuvo que ver con la guerra contra Venecia de la Liga de Cambrai. Después de la derrota veneciana de Agnadello, los judíos de la Terraferma se refugiaron en la ciudad ante el avance de las tropas imperiales. Esta inmigración era beneficiosa para la Serenísima, ya que aportaban un capital necesario después del desastre militar. Como era habitual en la política veneciana se impuso el pragmatismo. Se toleró a los judíos, pero, al mismo tiempo, se organizó su segregación. El 19 de mayo de 1516, el Senado aprobó que los judíos presentes en Venecia debían instalarse en el ghetto nuovo, un verdadero islote urbano unido a la ciudad por dos accesos, que se cerraban por la noche. La guardia patrullaba por los canales circundantes. Tenemos que tener en cuenta el temor de las autoridades a los posibles saqueos y violencias que el pueblo podía desencadenar contra los judíos y sus propiedades, dado el clima caldeado por los franciscanos que anunciaban el castigo divino sobre Venecia por su decisión de acoger a los judíos. La Serenísima necesitaba a los judíos en un momento de profunda crisis, pero segregados, a la par que les brindaba protección.

Los judíos no podían salir del gueto de noche ni durante las fiestas religiosas cristianas. Debían llevar distintivos: un círculo amarillo, después fue una especie de turbante, y al final un sombrero, primero amarillo y luego rojo.

En el gueto funcionaba una administración propia, aunque había un magistrado de la ciudad encargado del control del mismo. El gueto siempre fue un lugar de animada vida económica y social: tiendas, sastrerías, despachos de préstamos, carnicerías y panaderías donde se preparaban los alimentos según las prescripciones religiosas judías, asociaciones de beneficencia, dada la solidaridad entre los judíos, y sinagogas, aunque se denominaban scola, por analogía con las cofradías cristianas. Las sinagogas se instalaban en la parte superior de edificios no muy ostentosos, aunque en su interior reinaba el lujo. La Scola Tedesca fue la primera que se abrió, en 1528 y por los alemanes. Le siguió la Scola de los judíos de origen francés. A finales del siglo XVI, los sefardíes abrieron su propia Scola. También lo hicieron los judíos italianos.

En el Campo del ghetto nuovo, verdadero núcleo comercial, se podía asistir, en ciertas ocasiones, a representación teatrales, acorde con la pasión veneciana por el teatro y el espectáculo. También se participaba en el Carnaval.

El crecimiento demográfico del ghetto nuovo hizo que, en el siglo XVII, se creara el ghetto nuovissimo, ya que es fácil que se llegara a las cinco mil personas. Pero eso no solucionó el problema de hacinamiento que siempre pesó sobre el gueto; de ahí que la altura de sus edificios fuese la más elevada de toda Venecia, rozando la temeridad arquitectónica.

Napoleón liberó a los judíos del gueto en 1797, pudiendo salir sin restricciones, aunque, en realidad, la libertad e igualdad no llegaron hasta 1866.

Eduardo Montagut. Historiador

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