El gran éxito de La 2: la misa dominical

Más incluso que el concurso Saber y ganar. El espacio de las matinées dominicales de La 2, El día del Señor: la Santa Misa, tiene una cuota de pantalla que multiplica por cuatro, casi por cinco, la media mensual de esta cadena. El domingo pasado, la retransmisión de la eucaristía desde el Convento de las Hermanas Oblatas de Madrid, alcanzó un 9,7%.  En número de espectadores, eso significa 500.000 devotos. En el Palmar de Troya FAQS (TV-3), por ejemplo, que también es otro programa religioso, aunque quiera parecer otra cosa, a veces consiguen pasar de los 400.000 espectadores, cosa que en el ámbito televisivo en catalán también es una cifra muy notable.

Esta misa del domingo de La 2 la ofició Rafael Belda Serra, que no es el capellán titular de las Oblatas: pertenece al secretariado de la Conferencia Episcopal para la Vida Consagrada. O sea, fue una celebración extraordinaria.  Belda tiene un aire austero, enjuto. Es alto. Lleva una barba rala, nada estridente. Su rostro recuerda un poco al de John Malkovich. Su porte concordaba con la capilla en la que estaba,  un lugar sobrio, de paredes de yeso y mármol blanco, ausentes de fastuosas filigranas. Belda nos dijo, a modo de introito: «Hoy venimos aquí con candelas encendidas porque somos hijos de la luz, no de las tinieblas». Es muy posible que sí, que vengamos de la luz. Pero que caminamos hacia las tinieblas eso también se lo puedo asegurar. Solo hay que ir viendo la tele a diario. Mientras Belda iba oficiando, las cámaras nos enfocaron, fugazmente, a las hermanitas Oblatas. Estaban allí, pero separadas, recogidas tras una enorme reja de barrotes trenzados. Solo en el momento de comulgar se abrió una pequeña trampilla de aquel enrejado.

Televisivamente hablando no fue un gran espectáculo. No hubo golpes de efecto ni nada despampanante. No obstante su audiencia fue considerable. Recuerdo que en febrero de 2017 Podemos hizo una propuesta de Ley para que La 2 suprimiera la misa dominical porque RTVE «debe permanecer neutral y aconfesional». Después de aquella propuesta la audiencia de la Misa se disparó todavía más. ¡Ah! La fe no es un fenómeno televisivo. Es religioso. La misa de La 2, las peregrinaciones a Lourdes, las audiencias Vaticanas, el FAQS… No es audiencia lo que tienen. Es parroquia. Feligreses. Algo perfectamente respetable. Pero es otra cosa, hermanos.

Ferrán Monegal

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