El golpe de Estado en la Turquía de Erdogán

Estos días la tele nos sigue hablando del otro extremo del Mediterráneo. Ahora, de esa zona  de Oriente Medio, en vez las miserias de exilio y más desgracias por la casi única y misma guerra, nos hablan del golpe de Estado en Turquía. Con el habitual sesgo interesado, la espuma de  las noticias nos trae una ración más de confusión, miedo e islamofobía. Sí, en la noche de la desinformación todos los gatos son igualmente pardos. Sin embargo, ahora ha saltado un nombre, el del Sr. Erdogán, que por encontrarse en casi todas las salsas, ejemplificaría bien la frecuente mezcla interesada de poder y religión. Veamos el asunto con el rigor que nos niega el aluvión del telediario.

            La hemeroteca nos muestra a los señores Erdogán y Zapatero defendiendo la-en apariencia- propuesta de “Diálogo entre (religiones) Culturas”. El recurrente encuentro de “las tres religiones del libro” volvía a servir de coartada para el multiculturalismo. La judería-morería-cristianía, útil a veces en la urbe medieval, se retoma para frenar la racionalidad y los DDHH que a cada persona acredita la laicidad del estado en sociedades muy secularizadas. Tal propuesta resulta útil a Erdogán para desgastar el laicismo heredado de la Turquía de Atattur y a Zapatero para acomodar la democracia hispana a sociología neofranquista. Algo por el estilo se daba en el Egipto de la “Primavera árabe” donde los “Hermanos Musulmanes” jugaban también su papel confesional.

            En el difícil puzle de Oriente Medio el actual presidente de Turquía viene ejerciendo un ambicioso papel. Erdogán no tiene problema en mezclar las ambiciones personales, con la religión, delirios imperiales otomanos, situación estratégica o ventajas energéticas y/o de cualquier tipo. Así que como son varios los palillos que viene tocando tan destacado estadista, merecería un mayor conocimiento por parte de la ciudadanía a la que nos llegan campanas tan  mal explicadas. A ver:

            Hemos citado sus relaciones europeas solapadas tras el diálogo de culturas a la búsqueda de la posible integración de Turquía en la Unión Europea. No hay que olvidar sus buenas relaciones con la señora Merkel, explicables en parte por la gran cantidad de compatriotas inmigrantes en Alemania así como haberla tenido por valedora para la mencionada integración. A falta de mayor acuerdo, si que ha conseguido de la Unión Europea una sustanciosa oferta para  hacer el trabajo sucio de filtrar el desesperado  flujo de migrantes resultante de la guerra de Siria e Irak. Al final tal posibilidad no cristalizó por las dudas que la actitud turka infundía en la Unión para tal menester.

            También salta a nuestros informativos- pese al diálogo intercultural- la terrible persecución dictada contra los“ateos y criminales kurdos” en  la Turquía de Erdogán. Como el palestino, otro drama de Oriente Medio por carecer como pueblo de un terrotirio reconocido donde sobrevivir. Otro día nos informan  de la islamización inexorable y bastante menos moderada de lo que al principio nos insinuaba en su diálogo multicultural. El patriarcado restringe de manera patente la equiparación de la mujer transformando centros de educación para la misma servicios religiosos. Con motivo de la mencionada moderación, el diálogo de USA con “el islam de corbata” (Erdogán y los Hermanos Musulmanes de Egipto) está cada día menos claro, pues Turquía  llega a cofundirse con las actividades Arabia Saudí. Resulta que el 19-01-14 son encarcelados, por orden de Erdogán, dos jueces y tres fiscales por investigar un convoy de armas con destino a Siria. Tal hecho parecía haberse silenciado, pero vuelve con mayor virulencia si cabe en el momento de este golpe de estado. Y es que al señor Erdogán parece que, por el momento, toda la baraja se le está volviendo sotas. Aunque está haciendo una gran depuración en el ejército a cuenta del mencionado golpe que él atribuye F. Gülen, clérigo turco afincado en EEUU, no faltan las dudas sobre un posible autogolpe. Se argumenta que es muy difícil que un ejército de la envergadura del turco, tan vinculado a las tropas de la OTAN, se haya embarcado en una operación bastante chapucera. Ahora las depuraciones se amontonan: a la de los militares, se suman la de los jueces, a los que prometió venganza, sin olvidar a la que se venía haciendo en los cuerpos de funcionarios por la islamización. No faltan quienes explican tantos cambios de estrategia con el posible acercamiento de nuestro estadista a la Rusia de Putin. Con ello podría esperar algún beneficio de los recursos energéticos que los bloque en liza se vienen disputando  en la puerta de su casa.

            Mientras eso ocurre con el juego de las grandes y medianas potencias, al resto de los mortales nos asustan y engañan. Puede ser con los bombardeos de Francia a Siria, o con los convoyes de armas y de dinero que se le envían a ISIS, como antes a Afganistán. De esa manera, vuelta a empezar para, con la vieja combinación de fanatismo y corrupción, tener a la humanidad acogotada.

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