El Gobierno propone sacar la clase de Religión del horario obligatorio

El borrador de la futura ley de educación prevé que esta enseñanza no tenga ninguna alternativa Los profesores de Secundaria tendrán más peso en el diseño de la nueva prueba de selectividad

   Cambio de rumbo a la hora de impartir la materia de Religión en la escuela. El Ministerio de Educación trabaja en un documento sobre la nueva normativa que sustituirá a la ley de calidad (LOCE), y que someterá a debate en las próximas semanas, en el que se propone que la clase de Religión no tenga alternativa durante la etapa escolar obligatoria y, por tanto, sólo sea evaluable para aquellos que la elijan como optativa. Además, proyecta que esta materia se imparta dentro de la escuela, pero fuera del horario lectivo común u obligatorio.

   La propuesta conlleva un giro de 180 grados respecto a lo propugnado por la LOCE, paralizada por el PSOE al llegar al Gobierno, que preveía la creación de un área denominada Sociedad, Cultura y Religión . En ella se incluía una asignatura no confesional obligatoria, con un currículo muy similar al que fijan los obispos, que tenían que cursar todos aquellos que no optaran por las enseñanzas del catolicismo. Ambas serían evaluables y computables a efectos académicos, como repetir curso o acceder a becas.

LENGUA FRANCESA

   «En la escuela deben primarse otras materias por delante del adoctrinamiento religioso. No se trata de sacar la clase de Religión de la escuela, sino de que se imparta como una asignatura optativa y fuera del horario común, a primera hora o a la última de la mañana», asegura el secretario general de FETE-UGT, Carlos López Cortiñas, que defiende la propuesta.

   La iniciativa, según fuentes de este sindicato, sería muy similar a la clase de francés que el Gobierno ofertó en la década de los 80 como materia optativa de tres horas, adicionales al currículo escolar, para aquellos alumnos que lo desearan.

OTRAS OPCIONES

   El departamento que dirige María Jesús Sansegundo no ha descartado por completo que la clase de Religión cuente finalmente con alternativas, como estableció la anterior ley educativa de los socialistas, la LOGSE, promulgada en 1990. Si se adopta esa línea, Educación no tiene claro cuáles podrían ser. En cualquier caso, como ocurre actualmente con la práctica infor- mática o con el estudio asistido, no serían evaluables.

   El ministerio también baraja la posibilidad de que la Religión, que actualmente se estudia en un total de 11 cursos, no se imparta en algunos de ellos y ceda terreno a una asignatura optativa de refuerzo de los valores democráticos.

ITINERARIOS

   El documento en el que trabaja el Gobierno socialista elimina los itinerarios previstos por la LOCE para los alumnos con dificultades y prevé diseñar una alternativa útil con programas integrales de compensación educativa en centros y zonas de atención preferente, como ocurre en Francia e Inglaterra. También se pondrán en marcha medidas para reducir el tamaño de los grupos y una mayor dotación de profesores de apoyo en Primaria y de educadores sociales.

   Para el acceso a la universidad, se propone la creación de una única prueba de conocimientos y competencias combinada con el historial académico. En el diseño de la prueba, los profesores de Secundaria tendrán un mayor protagonismo que el que ahora detentan en el examen de selectividad. La nota final no será, como estaba previsto, la media arit- mética de la prueba y el Bachillerato, sino que cada materia tendrá una ponderación diferente, según la especialidad universitaria a la que aspire el estudiante.

   «Es lógico que se dé más valor a las materias relacionadas con la carrera que se quiere elegir. Deberían agruparse y valorarse en un 60%, frente al 40% del resto», defiende Carlos López Cortiñas. A su juicio, el profesorado de Secundaria está preparado para garantizar la calidad y limpieza de la prueba, que debe ser única y similar en todo el Estado.

LOS TRAMITES

   Una vez que se haya realizado el proceso de diagnóstico y debate previsto hasta diciembre, en enero del 2005 estará listo el anteproyecto para que inicie su trámite en el Consejo Escolar del Estado y la Conferencia Sectorial de Educación. El Gobierno espera que el Consejo de Ministros apruebe el proyecto de ley en febrero, para someterlo a debate hasta septiembre en el Congreso de los Diputados.

   A partir de entonces, durante el curso 2005-2006 se aprobarán los decretos de desarrollo y las normas necesarias para ponerla en marcha. Educación prevé que la ley comience a aplicarse en el curso 2006-2007 y culminar la puesta en práctica de la ESO al año siguiente.

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