El Gobierno prohibirá a la Iglesia que robe inmuebles los fines de semana. HUMOR

La brutal medida causa conmoción en el arzobispado

Los graves incidentes ocurridos el pasado domingo en el club de carretera Old Paradise han llevado finalmente al Gobierno a reconsiderar los especiales privilegios que concedió el expresidente José María Aznar a la Iglesia en 1998 y que le autorizan a registrar a su nombre cualquier bien inmueble de dudosa titularidad e indudable valor.

Al parecer, una delegación de ecónomos furtivos pertenecientes a la archidiócesis madrileña se alojó este sábado en el conflictivo club de carretera al confundirlo con un recoleto internado de ejercicios espirituales y quiso luego registrar a su nombre el inmueble cuando intuyó que el secarral donde había sido levantado el burdel todavía podría ser propiedad de un caballero templario llamado Bernardo de Liechtenstein. El hecho de que la supuesta dueña actual del inmueble solo lo tuviera registrado en la culata de una Smith and Wesson con el cañón modificado no arredró a los sagrados economistas, que consideraron la situación como una simple y clara “Opportunus ecclesia praedandum”, y por lo tanto procedieron a anunciar a los clientes la nueva titularidad del Old Paradise. La balacera posterior, según las propias camareras rusas del local, no tenía nada que envidiar a la que tuvo lugar allí mismo, el pasado jueves, entre un cártel de directores generales y el ejército congoleño.

Hacienda descarta que este mismo grupo de ecónomos volantes sea el mismo que registró el AVE de las 7,40 entre Madrid y Valencia, pero sí los relaciona con la inmatriculación de la capa de ozono que llevó a cabo la Iglesia el pasado año.

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