El Gobierno prepara una ley educativa que no dejará «ningún cabo suelto»

El próximo miércoles, 30 de marzo, será el día D para la educación española. Es la fecha elegida por el Ministerio para sacar a la luz el esperado anteproyecto de ley de reforma que sustituirá a la efímera Ley Orgánica de Educación (LOCE), aplicada en su mínima parte y que tantas polémicas ha generado.
 

Las autoridades ministeriales pretenden que la Conferencia Sectorial de Consejeros de Educación convocada para el mismo miércoles sea la primera en conocer el proyecto -el orden del día remitido a las Comunidades Autónomas no incluye el borrador del mismo- y, a continuación lo recibirán, «por motorista», el resto de los sectores representativos de la comunidad educativa.

 

No obstante y pese al teórico mutismo de Educación, que ni siquiera ha desvelado algunas de las líneas de su proyecto a los representantes del profesorado en su últimas conversaciones con ellos, aunque según fuentes próximas al Ministerio, no será una ley de mínimos sino que establecerá las líneas básicas del sistema para garantizar la calidad y que «no dejará ningún cabo suelto». Si los redactores del anteproyecto de Ley Orgánica de Reforma Educativa (LORE) -como podría denominarse- mantienen sus propuestas, las cuestiones fundamentales se resolverían con algunos cambios semánticos pero el fondo no se diferenciaría demasiado de la LOCE.

Itinerarios. En 4º de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) se comenzaría a diversificar a los alumnos de acuerdo con sus necesidades y dificultades. Este curso tendrá un carácter orientativo y los escolares podrán elegir entre diveras opciones de cara a sus futuros estudios.

Repetición de curso. Parece descartada la promoción automática y, por tanto, se incluirá la repetición de curso tanto en Primaria como en Secundaria aunque con ritmos diferentes a los de la LOCE.

Educación para la Ciudadanía. Se creará una nueva asignatura «Educación para la Ciudadanía» pese a la oposición de diferentes organizaciones y del Consejo Escolar del Estado.

Reválida. El proyecto que el Gobierno ha diseñado suprime la reválida o Prueba General de Bachillerato. Habrá un sólo examen de acceso a la Universidad.

Religión. El texto porfundizará lo menos posible en esta cuestión y la dejará prácticamente como en la Logse. Es decir, de obligatoria oferta para los centros y de libre elección para los alumnos.

Programas de Inserción Profesional.Se mantendrán estos programas (PIP), aunque se retrase hasta los 16 años el acceso a ellos.

Profesorado. Se establecerán complementos retributivos similares a los de los docentes universitarios, mediante una evaluación.

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