El Gobierno plantea en el Vaticano que la Iglesia pague el IBI por los inmuebles no dedicados al culto

El Gobierno ha recurrido al precedente italiano para intentar lograr que la Iglesia católica pague impuestos por sus inmuebles, a excepción de los templos y otros lugares destinados al culto. Así lo transmitió este lunes en Roma la vicepresidenta, Carmen Calvo, al secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, que «entendió perfectamente» la propuesta.

Calvo ha concretado este martes en los pasillos del Congreso la propuesta que sobre impuestos que trasladó ayer al Vaticano, que consiste en imitar lo que propuso el Gobierno italiano en 2012, que consiguió que por primera vez la Iglesia pagara impuestos en Italia.

«Le trasladé que nos parecía bastante urgente y necesario que la Conferencia Episcopal aceptara la fórmula de la Conferencia Episcolpal italiana en las tributaciones que en nuestro país, que la Iglesia católica pague algunos impuestos o sea eximida en alguna parte de algunos impuestos, que pueda tributar en aquellos inmuebles donde no se produce culto», ha explicado Calvo.

Tal y como ha señalado la vicepresidenta, la idea no es nueva porque es lo que consiguió en Italia en 2012 el gobierno de Mario Monti, el excomisario europeo y tecnócrata al que designó la UE para sustituir a Silvio Berlusconi y cuadrar las cuentas públicas italianas en el peor momento de la crisis de deuda europea.

IBI excepto de los templos

Entonces, la Conferencia Episcopal italiana acordó con el Gobierno que pagaría el equivalente al Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) español correspondiente a todos los edificios no destinados al culto, tal y como ahora propone el Gobierno de Pedro Sánchez.

Por esta vía, Italia empezó a recaudar impuestos correspondientes a unos 9.000 centros escolares y 5.000 centros sanitarios, todos vinculados a la Iglesia. En el momento de su puesta en marcha, se calculaba que para algunos ayuntamientos esta medida podría suponer ingresos de hasta 700 millones de euros anuales.

Volviendo al caso español, en el ministerio de Hacienda indican que los impuestos que tendría que pagar la Iglesia en caso de acuerdo con la Santa Sede es IBI sobre todo, aunque de momento no tienen una cifra de los ingresos que podría suponer.

El Vaticano lo entiende

Según ha dicho Calvo este martes, el cadenal Parolin consideró que estas exenciones fiscales para asuntos no relacionados con el culto «no parecen sostenibles» y se mostró dispuesto a trabajar con el Gobierno en este ámbito.

«Desde luego, no lo es para nuestro Gobierno«, ha apuntado Calvo, justo cuando el Ejecutivo está «reflexionando» para reforzar el Estado del bienestar con una política fiscal en la que, ha dicho, «no cabe que la Iglesia católica no tribute de manera razonable, al menos como hace en Italia».

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