El Gobierno pagó las obras de la catedral de Tutera y la Diócesis se adueñó de ella

El Gobierno de Nafarroa aportó 9,1 millones de euros para las obras que se llevaron a cabo en la catedral de Tutera entre abril de 2002 y julio de 2006. Tan sólo diez meses más tarde la Diócesis inscribió a su nombre este templo, que fue construido sobre una mezquita anterior.

Tutera fue una ciudad musulmana hasta que en el año 1119 fue conquistada por las tropas cristianas de Alfonso I El Batallador. En 1180 comenzaron las obras para levantar una catedral sobre los restos de lo que hasta entonces había sido la mezquita mayor, y en la actualidad es el edificio más emblemático de Tutera. Este gran templo románico fue declarado Monumento Nacional en 1884, pero el deterioro sufrido por el paso del tiempo impulsó al Gobierno de Nafarroa a emprender un ambicioso plan de restauración. 

Durante más de cuatro años, entre abril de 2002 y julio de 2006, se realizaron obras que incluyeron la excavación arqueológica del subsuelo y la restauración de todos los bienes muebles que alberga, como retablos, lienzos, tallas, rejas, espejos, la sillería del coro, yeserías y pinturas murales.

Todos los trabajos fueron promovidos y financiados por la Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Nafarroa, con un coste de 9,1 millones de euros.   

La Iglesia se adelanta  

Las obras finalizaron en julio de 2006, y el 21 de marzo de 2007 la Diócesis de Iruñea y Tutera inscribió en el Registro de la Propiedad de la capital ribera el templo catedralicio en su conjunto, incluida la capilla de Santa Ana, el claustro y las antiguas dependencias de la Escuela de Cristo, que en la actualidad albergan el Museo Catedralicio.  

Una vez que se hubo adueñado de todo ello, sin realizar ninguna aportación económica, la Diócesis decidió cobrar una entrada de tres euros para las visitas guiadas al templo.  

Al igual que está ocurriendo en otras localidades, el Ayuntamiento de Tutera encargó un informe para determinar la propiedad de estos bienes. En este informe se llega a la conclusión de que pertenecen a la Diócesis y no al municipio, y argumenta que es ella quien posee las llaves del templo. También argumenta que en su día la Diócesis solicitó al Ayuntamiento de Tutera una licencia de obras y que éste se la concedió.   

A la vista de este caso, la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro ha recomendado a los ayuntamientos que mantengan el control de sus bienes, que guarden facturas de la luz y el agua y que conserven copia de las llaves. «No basta con pagar todas las obras, también hay que ejercer de dueño», aconseja.

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