El Gobierno italiano luchará por defender el crucifijo en las aulas

Se trata de que cada Estado es libre de regular como mejor lo considere, en función de su historia, su cultura y su tradición, la relación entre lo público y lo sagrado.

Frattini hizo estas manifestaciones durante la presentación del documento "Quando il Papa pensa el mundo", publicado por la revista italiana de pensamiento político "Limes", sobre la defensa del medioambiente de Benedicto XVI.

El pasado 29 de enero el Gobierno de Silvio Berlusconi presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (Francia) una demanda en la que solicitaba el reenvío a la Gran Sala de la sentencia del llamado "caso Lautsi contra Italia".

Este caso considera que la presencia de crucifijos en las aulas es contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos.

El pasado mes de noviembre, la Sala Segunda de ese Tribunal consideró que "la exhibición obligatoria del símbolo de una determinada confesión en instalaciones utilizadas por las autoridades públicas, y especialmente en aulas" restringe los derechos de los padres a educar a sus hijos "en conformidad con sus convicciones".

El fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos llegó después de que Soile Lautsi, una madre italiana residente en Abano Terme (noreste), reclamara en 2002 al instituto público "Vittorino da Feltre" al que acudían sus hijos la retirada del crucifijo de las aulas por ser contrario al principio de laicismo en el que quería educarles.

Tras conocer la sentencia, el portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, expresó su "estupor" y "pesar", a la vez que aseguró que el crucifijo "siempre ha sido un signo de ofrecimiento del amor de Dios, y de unión y acogida para toda la humanidad".

"Lamento que sea considerado como un signo de división, de exclusión o de limitación de la libertad. No es así, y no lo es en el sentir común de nuestra gente", añadió Lombardi.

Para el Vaticano, según Lombardi, es "grave" querer apartar del mundo educativo un "signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en la cultura italiana".

La religión contribuye a la formación y el crecimiento moral de las personas y es una componente esencial de nuestra civilización.

Es erróneo y miope quererla excluir de la realidad educativa, subrayó.

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