El Gobierno federal de México subsidia más a escuelas privadas que a la UdeG

La educación pública es una de las grandes herencias de la Revolución Mexicana, ha sido un motor de movilidad social y la garante de un aprendizaje laico y republicano. De la misma manera, la educación fue una hábil herramienta para reproducir la ideología oficial, a través de símbolos que forjaron una parte importante de la identidad mexicana. Sin embargo, en la actualidad el Gobierno de Felipe Calderón ha decidido impulsar la educación privada, en detrimento de la educación pública.

A través del decreto de deducibilidad de las colegiaturas publicado por el Presidente Calderón en diciembre del año pasado, los padres de familia que envíen a sus hijos a escuelas de paga pueden deducir hasta dos mil 500 pesos al mes, en el caso de los tres años de educación media superior. Así, un padre de familia puede deducir hasta 30 mil pesos anuales por cada hijo, lo que significa más del doble de lo que recibe un estudiante de preparatoria de la UdeG proveniente de la Federación. Un alumno de preparatoria de la Universidad de Guadalajara, e incluso un estudiante de carreras profesionales, recibe 12 mil pesos anuales por parte del Gobierno encabezado por Felipe Calderón Hinojosa. Esto se traduce en una clara apuesta por la educación privada por encima de los planteles públicos.

La crisis financiera de la UdeG, que ha tenido sus manifestaciones más aparentes en el conflicto con el Gobierno del Estado el año pasado y ahora con las reivindicaciones presupuestales ante la Federación, es de carácter estructural. “La matrícula ha aumentado velozmente en los últimos años; la Universidad está presente en más de 100 municipios, con más de 200 mil estudiantes. A veces creo que al Gobierno federal se le olvida que somos la segunda casa de estudios más importante del país”, comenta en tono de molestia la directora general del Sistema de Educación Media Superior (SEMS) de la UdeG, Ruth Padilla Muñoz.

El rector Marco Antonio Cortés Guardado ha advertido que la institución está al borde del colapso operativo, cerca de suspender algunos de los servicios básicos que brinda a sus estudiantes y a los académicos de la institución. Pero, ¿de dónde viene el desequilibrio presupuestal de la casa de estudios?

La nómina es la primera respuesta. Los salarios de la institución rozan los seis mil millones de pesos, lo que significa todo el subsidio ordinario que recibe la UdeG por parte de los gobiernos tanto federal, como estatal. De la misma manera, la misma antigüedad de los académicos provoca que los salarios tiendan a crecer sin posibilidad de detenerlos. “Se preguntan la razón de los suelos universitarios, es muy fácil: la Secretaría de Educación Pública tiene un tabulador al que nosotros nos apegamos, nosotros no inventamos nada, si el académico comenzó a trabajar en la institución desde hace muchos años, su salario crece, es la antigüedad y el compromiso que tenemos con los profesores”, comenta Tonatiuh Bravo Padilla, rector del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA).

La titular del SEMS, Ruth Padilla Muñoz, nos da la segunda respuesta: las pensiones. En la actualidad, los retirados le representan a la institución más de 600 millones de pesos; sin embargo, en el futuro los pensionados crecerán hasta representar más de mil millones de pesos anuales. “Necesitamos una solución de fondo, es necesario entender que la UdeG tiene compromisos muy altos (en pensiones) en el futuro entrante; calculamos que las pensiones van a superar los mil millones de pesos al año, la respuesta es más subsidio, que la Federación se haga cargo de lo que se comprometió con nosotros”.

Cuota histórica

En la actualidad, el Gobierno del Estado aporta a la Universidad más subsidio que el Gobierno federal; sin embargo, no siempre ha sido de esta manera. Según datos de la casa de estudios, de los recursos ordinarios de la institución, entre 47 y 48% proviene de la Federación, el resto es dinero que viene de la autoridad estatal. “Nuestro reclamo es que el Gobierno federal regrese a su subsidio histórico, es decir, 52% de aportación federal y 48% de recursos estatales”, señala la encarga de las preparatorias de la UdeG.

Para Padilla Muñoz, la Universidad está llegando al nivel de no poder aguantar los pasivos contables y no encuentra respuesta en el Gobierno federal. “En su momento se le comentó al subsecretario de Gobernación, Juan Marcos Gutiérrez, que tenemos adeudos con proveedores y que teníamos que cubrirlos; obviamente primero tenemos que cubrir los adeudos y luego la operación de la institución; por lo tanto, en estos momentos nos encontramos en dificultades para cubrir el funcionamiento adecuado de la institución”.

En palabras de la directora general del SEMS, los pasivos de la institución forman parte de la evolución misma de la Universidad en los últimos años, y no específicamente de un mal manejo administrativo: “Hemos tenido que responder con lo que tenemos a la demanda de crecimiento de la matricula; lo que nosotros hemos percibido son simplemente aportaciones extraordinarias, que sirven para hacer edificios y equipar, pero no para pagar nómina que es el gasto principal de la institución”.

Pensiones, un gasto importante

Padilla Muñoz es clara: existe mil 60 millones de pesos de gasto corriente que no cubre el subsidio universitario, y que debe ser subsanado de alguna manera. “Si nosotros consideramos cuánto es el recurso que hoy no tiene cobertura por parte del subsidio ordinario, sólo para pagar nómina son mil 060 millones de pesos, que están constituidos de la siguiente forma: 670 millones para pagar pensiones y el resto de los recursos son plazas que no están reconocidas por la Secretaría de Educación Pública, espacios de asignatura en los que hemos fincado el crecimiento de la matrícula de la Universidad”.

Sin embargo, el rector del CUCEA, Tonatiuh Bravo Padilla, es más cauto en su planteamiento, ya que menciona que la situación financiera de la Universidad es paradójica, aunque no negó la complejidad actual: “Por una parte, la UdeG tiene un déficit considerable y necesita una intervención urgente de carácter estructural, pero, por otro lado, tiene una situación financiera sana, ya que no tiene adeudos con el Instituto Mexicano del Seguro Social, no tiene adeudos con el Infonavit, no tiene adeudos fiscales ni con la Comisión Federal de Electricidad; y, por otra parte, tiene resuelto el problema pensionario y de jubilaciones, de largo plazo”.

Bravo Padilla puntualizó que el problema de las pensiones que vive la Universidad de Guadalajara es de corto plazo, ya que logró resolver el problema con la reforma promovida por la institución durante el rectorado de Trinidad Padilla López. Sin embargo, como reconoce el ex legislador federal del Sol Azteca, la nómina histórica y 60% de los pensionados que, aunque se jubilan en los tiempos del nuevo esquema pensionarios, les sigue aplicando el formato anterior. “En realidad el problema es con la nómina histórica y con 60% de los que habiéndose jubilado luego de la reforma, pertenecen al esquema jubilatorio anterior; por ello, de cara al futuro no tenemos ningún problema con las pensiones, en cuanto a darle la sustentabilidad a la institución”.

De la misma manera, el académico y actual rector del CUCEA aseveró que las pensiones se llevan 670 millones de pesos del gasto operativo de la institución.

Para saber:

La Universidad de Guadalajara está invirtiendo en un fideicomiso que comienza a dar réditos económicos a partir de diciembre de 2012; sin embargo, los jubilados anteriores a la reforma de pensiones, seguirán siendo un elemento de gasto muy alto para la casa de estudios.

Procedencia de los ingresos presupuestales de la UdeG en 2010 (Millones de pesos)

Subsidio estatal             Tres mil 193
Subsidio federal             Dos mil 479
Ingresos autogenerados   925
Fondos externos             162
Comprometidos               164
Endeudamiento interno    510
Total                              Siete mil 484

Telón de fondo

Una de las instituciones más desfavorecidas

La Universidad de Guadalajara (UdeG) se coloca como una de las instituciones con menos subsidio en términos federales y con más subvenciones por parte de entidades federativas. En lo relativo a los fondos federales, la UdeG se encuentra en la penúltima posición de 33 casas de estudios nacionales y estatales, con un subsidio de tan sólo 17 mil pesos por estudiante. En la esfera estatal, es la tercera universidad más beneficiada por parte del Estado al recibir 20 mil por alumno de educación media superior y profesional. En este rubro, la casa de estudios estatal es superada solamente por la Universidad Veracruzana y la Universidad de Guanajuato. 

La mayoría de las instituciones de educación superior estatales se mantienen de los subsidios que desembolsa la Federación, muy pocas poseen una participación estatal determinante. En promedio, las universidades estatales reciben dos de cada tres pesos mediante participaciones federales, mientras que sólo 34% procede de la Entidad Federativa a la que pertenecen.

Por ejemplo, tomando en cuenta una casa de estudios de las proporciones de la UdeG, la Universidad Autónoma de Nuevo León recibe 62.20% de ingresos federales y menos de 40% de recursos del Estado. Por debajo de la línea de 30% de recursos estatales están: las universidades Autónoma de Aguascalientes, Morelos, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa y Oaxaca, entre otras. 

A pesar del bajo porcentaje de subsidio que desembolsa la Federación, la Secretaria de Educación Pública (SEP) pone a disposición de las universidades públicas ciertos fondos participables que intentan disminuir el déficit presupuestal del Gobierno con las instituciones de educación superior. En este rubro, los indicadores positivos de la máxima casa de estudios de Jalisco, han permitido que lidere ampliamente la asignación de recursos extraordinarios.

Guía

1. ¿Cuánto dinero recibe la UdeG; es mucho en comparación con otras instituciones?
El presupuesto de las universidades públicas en México se compone de dos fuentes: el subsidio estatal, que proviene del Gobierno de cada una de las entidades, y el subsidio federal que recibe cada una de las universidades por parte, en este caso, de la administración del Presidente Felipe Calderón. En la actualidad, la UdeG es la institución de educación superior que menos dinero recibe de la Federación, sólo 12 mil pesos al año por alumno, la mitad del promedio nacional, que es de 25 mil pesos por estudiante

2. ¿Cuánto presupuesto destina la Universidad a pensionados?
La Universidad tendrá que utilizar 670 millones de pesos para pagar jubilaciones, 12% del subsidio ordinario. Según autoridades universitarias, la reforma de 2003 y el fideicomiso de pensiones de la institución, provocarán que la UdeG sea autosustentable en este rubro en los próximos años.

3. ¿Quién controla el fideicomiso de pensiones de la UdeG?
El Comité Técnico del Fideicomiso de Pensiones de la Universidad de Guadalajara es el órgano que tiene la última palabra en relación al dinero de los jubilados de la casa de estudios. Están entre los integrantes: Alfredo Peña Ramos (secretario general de la casa de estudios), Sonia Briseño Montes de Oca (coordinador general de Recursos Humanos) y Gustavo Cárdenas Cutiño (coordinador de Finanzas).

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