El Gobierno español reprueba el veto al cantante judío Matisyahu en el Rototom de Benicàssim mientras Podemos e IU lo avalan

El Gobierno reprueba que se anule su actuación por ser una medida discriminatoria

Marina Albiol (IU) dice que el cantante ‘promueve el sionismo, que es racista’

El partido de Pablo Iglesias ve ‘coherente’ la decisión del veto

La cancelación del concierto del cantante judío Matisyahu en el festival de Rototom Sunsplash -que se celebra en Benicàssim (Castellón)-, por negarse a hacer una declaración política en contra de Israel, provocó ayer una fuerte polémica dentro y fuera de España. Formaciones como el PP, Ciudadanos o UPyD condenaron enérgicamente el veto sufrido por el artista estadounidense por tratarse de un acto de «antisemitismo» y de «discriminación». Por su parte, el PSOE, que también rechazó lo ocurrido, denunció que la decisión es un hecho «desgraciado», «desdichado» y un «precedente peligroso».

Exteriores emitió ayer un comunicado en el que reprobaba la cancelación de la actuación porque pone en tela de juicio el principio de no discriminación y lo considera «una forma de actuar que violenta la conciencia». El Gobierno considera que este veto «cuestiona el principio de no discriminación que está en la base de las sociedades plurales y diversas».

De todas estas críticas se desmarcaron Podemos e Izquierda Unida, que avalaron la decisión de la dirección del festival. El partido dePablo Iglesias expresó su «respeto» por una decisión «coherente» de la organización, mientras que IU, más incisiva, celebró que la presión y la llamada al boicot hayan tenido éxito.

En declaraciones a este diario, la eurodiputada de IU Marina Albiol,que ha participado en esa campaña, negó que el veto sea un acto de discriminación porque «en ningún momento se ha hecho porque sea judío», sino porque «ha hecho declaraciones contra el pueblo palestino» y porque «promueve el sionismo, que es racista». En este sentido, justificó la campaña contra él y dijo que la postura de Matisyahu quedó «bastante clara» cuando rechazó, como le pidió la organización, hacer una declaración pública en contra de Israel.

Desde Podemos también se avaló la actuación de los organizadores: «Respetamos profundamente la libertad de cada artista para expresar sus preferencias políticas, pero también la libertad de cada festival para invitar a quienes considere más cercanos a sus valores». Asimismo, un portavoz rechazó que fuera un acto de antisemitismo porque «tiene coherencia con los valores que defiende el festival».

Categóricamente diferente es la posición del PP, Ciudadanos y UPyD. El vicesecretario popular de Comunicación, Pablo Casado, expresó a este diario su «absoluta condena». «Estamos en un país libre en el que no se puede vetar a nadie por su religión o sus creencias», criticó. En su opinión, es un acto «antisemita» que «retrata a los organizadores» y a la izquierda que se posiciona contra «una democracia consolidada, como es la de Israel, pero en cambio a favor de dictaduras como la cubana».

Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos, aseguró que este hecho de «judeofobia» tendrá «consecuencias internacionales» y anunció que su formación llevará el asunto a las instituciones europeas. «Nos retrotrae a tiempos de ignominia y de infamia» porque «se le ha aplicado una vara de medir diferente sólo porque es judío». «Me avergüenza», dijo.

El líder de UPyD, Andrés Herzog, tachó lo ocurrido como «un caso de libro de antisemitismo» que es «intolerable». «Se le exige una declaración con tintes políticos que no se le exige a nadie más. Me recuerda a los actos de fe de la inquisición», afirmó.

En el PSOE, Ibán García del Blanco rechazó lo sucedido pero opinó que no es un acto de discriminación. «Es un condicionamiento injusto» y un «precedente peligroso». «El festival es libre de contratar, pero no de plantear la condición de pensar de una determinada manera», criticó. Lo consideró un hecho «aislado», pero reclamó a las administraciones velar por la libertad de expresión.

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