El Gobierno del PP trata de capitalizar el apoyo electoral católico en las políticas de seguridad

Todo ello a pesar de la Constitución, el Estado laico y de la propia profesionalidad de las Fuerzas Armadas, en cuyas unidades de intervención, como la Legión, la Brigada Paracaidista o la Infantería de Marina, los inmigrantes llegaron a representar cerca del 30% de las clases de tropa.

La Semana Santa oscila entre dos polos, ambos simbólicos, que no son antitéticos. De un lado, la conmemoración del episodio cumbre del catolicismo. Del otro las vacaciones de primavera. Ambos polos cuentan sus seguidores por millones y en muchos casos éstos se confunden, acudiendo de vacaciones adonde la conmemoración religiosa reviste mayor espectacularidad. La mayoría convivimos sin problemas entre ambos polos de atención.

La vida política  no ha desaprovechado la ocasión, renunciando a los discursos densos para centrarse también en los simbolismos. Abrió con el ministro de Interior, condecorando a una imagen religiosa, y fue seguido por la ministra de Defensa ordenando a las unidades militares que la bandera ondease a media asta durante tres días, haciendo una interpretación generosa del actual Reglamento de honores militares que no lo prescribe, pero deja a criterio de la Ministra la elección de otras fechas distintas a las previstas. Los hechos coinciden en el tiempo con distintas manifestaciones de otros grupos contra la Iglesia católica, desde la penosa carta del Alcalde de Zaragoza al Papa, pidiéndole que le deje ocupar una catedral y varias iglesias, hasta los sucesos de orden público de Sevilla en el transcurso de procesiones religiosas. El Gobierno, a través de estos gestos, trata de capitalizar el apoyo electoral católico, precisamente en las políticas de seguridad, siempre predilectas en la política conservadora.

Todo ello a pesar de la Constitución, el Estado laico y de la propia profesionalidad de las Fuerzas Armadas, en cuyas unidades de intervención, como la Legión, la Brigada Paracaidista o la Infantería de Marina, los inmigrantes llegaron a representar cerca del 30% de las clases de tropa.

En el ámbito nacionalista, la Semana se abrió con la escenificación de la entrega de armas de ETA, presentada por sus artífices como fecha histórica y pronto reducida por las fuerzas policiales de España y de Francia a un acto más en el interminable proceso de disolución de la banda terrorista. Quienes pretendían recuperar protagonismo y ganar algo a cambio, como el acercamiento de presos, han hecho el ridículo. El tiempo ha demostrado que la política de dispersión fue uno de los instrumentos más eficaces para intensificar  arrepentimientos y  divergencias entre los terroristas.

El soberanismo catalán no podía faltar a la política de gestos, en este caso de cierre de filas. La presión judicial comienza a desanimar a los dirigentes y las diferencias afloran a diario. La ridícula gira internacional de su Presidente ha conseguido el efecto opuesto al perseguido. A estas alturas todo el procés parece un vodevil con personajes de tercera y final previsible.

Y el PSOE ha podido escenificar un buen gesto en el velatorio de Carme Chacón. Siempre en España los muertos dan juego. Quien pudo haber sido la sucesora de Zapatero, se quedó en joven promesa, abandonada incluso por su territorio catalán, en beneficio de Rubalcaba. Éste tras perder cinco millones de votos, fue sucedido por Pedro Sánchez, con el apoyo de casi todos los que hoy lo niegan. Así se han encadenado seis años de errores.

No faltó al juego simbólico, Ciudadanos, centrado en Murcia. Es difícil de creer que el futuro de la gobernación de España se dirima allí pero así intentan venderlo. Sólo Podemos ha optado por la dimensión vacacional de la Semana Santa, lo cual no ha impedido que sus cargos de guardia, aunque secundarios, no se hayan privado de provocar titulares, desde las listas negras que pretenden, al marisco que descubren. Es lo que tiene el adanismo, que siempre descubre el Mediterráneo.

Terminan las vacaciones y por tanto los gestos. Es lunes, toca trabajo. Si hay suerte, alguien dirá o hará algo inteligente.

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