El Gobierno de Zapatero, el más permisivo con la Iglesia de toda la democracia

La manifestación organizada el pasado domingo por la Iglesia católica para defender su modelo de la familia cristiana no ha dejada aún, cinco días después, de tener consecuencias políticas y generar reacciones de uno y otro sector de la opinión pública. Desde la izquierda se ha criticado duramente la benevolencia del Gobierno con los obispos. A las palabras de Gaspar Llamazares se han sumado los líderes de ERC e ICV, que creen necesaria una pronta revisión de los concordatos con la Santa Sede.

El líder de IU, Gaspar Llamazares, acusó este miércoles al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de tener una “actitud benevolente” que no ha hecho sino “enardecer a la jerarquía eclesiástica más ultramontana”. “Cría obispos y te sacarán los ojos”, ironizó, y sus palabras han dado paso a otras críticas desde sectores de la izquierda descontentos con las concesiones que el Gobierno socialista ha hecho a la Iglesia durante los últimos cuatro años.

"Hacia un estado aconfesional"
Joan Herrera, candidato a las generales por ICV, instó a Zapatero a “avanzar hacia un Estado aconfesional” en el que “se cumpla de una vez por todas la separación Iglesia-Estado”. A su juicio, la manifestación a favor de la familia cristiana fue un acto “impropio de un país democrático y moderno como España”. “La jerarquía eclesiástica se aprovecha de un Estado que aún está lejos de ser aconfesional y encima muerde la mano que le da de comer”, lamentó.

Revisar los acuerdos
Según Herrera, en la próxima legislatura “se tendrían que revisar tanto los acuerdos con la Santa Sede como las subvenciones públicas que recibe del Estado”. Además, afirmó que “es inaceptable la ofensiva de la Conferencia Episcopal Española, que lleva toda la legislatura haciendo política a favor del PP” con un programa “carca, neofascista y ultrarreaccionario, que arremete contra los homosexuales y contra el divorcio”.

"Vértigo demoscópico"
También el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, pidió una revisión de los acuerdos entre Iglesia y Estado. A su juicio, la sociedad española ha evolucionado tanto que actualmente “no tiene sentido” el “status quo” que se otorgó al catolicismo durante la Transición. El diputado recriminó al Gobierno su “miedo” a avanzar hacia un Estado laico y criticó que los socialistas tengan ahora “vértigo demoscópico” al ver las manifestaciones eclesiales a pocos meses de las elecciones.

"Paños calientes"
Tardá considera que “el Gobierno ha intentado poner paños calientes cuando se requería una posición rotunda en aras de avanzar en ese laicismo”. Y es que, pese a las constantes críticas de la iglesia y de la derecha más conservadora, el Ejecutivo de Zapatero es el que más concesiones ha hecho a los obispos desde que comenzó la democracia.

Los más complacientes
Un reportaje publicado por El País recordó los esfuerzos del Gobierno por sintonizar con la Conferencia Episcopal y reforzar sus relaciones con ella. La vicepresidenta De la Vega, por ejemplo, es la vicepresidenta que en más ocasiones se ha desplazado a Roma para ver al Papa o al secretario de Estado Vaticano. Además, los socialistas han aumentado la financiación de la Iglesia: cada español, sea o no católico pagará este año 3,5 euros para el mantenimiento del clero, un 34 por ciento más que hasta el momento, y en la declaración de la renta, la contribución del 0,5 por ciento para el clero aumentará hasta el 0,7 por ciento.

Medidas sociales
En otras medidas de carácter más social, el Ejecutivo ha querido también mantener contentos a los obispos. Así el PSOE ha renunciado incluir en su programa electoral la legalización de la eutanasia o la ampliación de los supuestos de los casos de aborto. Tampoco tienen intención de tocar los acuerdos de 1979 como reivindican otros partidos de izquierdas.

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