El fraude del voto oculto bajo el «burqa»

Centares de mujeres bajo el «burqa» solicitan sus carnés para votar en las elecciones Los comicios del 5 de abril se celebrarán sin censo, lo que favorece el fraude masivo

Quiero votar para que Afganistán tenga un buen presidente“, contesta Hajija desde debajo del ‘burqa’, con tono de haber aprendido la respuesta como un papagayo. “No participé en las elecciones anteriores, porque vivía lejos de la ciudad”, asevera también con convencimiento. Pero empieza a dudar y ponerse nerviosa cuando se le pregunta por qué candidato votará. “Di cualquiera, di cualquiera”, le susurra otra mujer por detrás. “¡Ashraf Ghani!”, una tercera le chiva el nombre de un candidato. “No conozco a ninguno”, confiesa ella al final. “Por favor, soy viuda, tengo seis hijos”, suplica para que esta periodista deje de hacerle más preguntas.

Un centenar de mujeres -a veces incluso más- acuden cada día a la oficina de registro que la Comisión Independiente Electoral tiene en Lashkar Gah, la capital de la provincia de Helmand, en el sur de Afganistán, para obtener el carnet de voto que les dará derecho a participar en las elecciones presidenciales previstas para el 5 de abril.

La oficina de registro es una estancia desangelada donde un par de empleadas toman nota de los datos de las votantes que solicitan el carnet, pero otras holgazanean estiradas sobre cojines en el suelo o preparan la comida del almuerzo con un hornillo de gas. Llama la atención que la mayoría de las mujeres que se registran son viudas o campesinas analfabetas, con ropas humildes y manos llenas de grietas, que nunca han visto una papeleta, apenas saben los nombres de los candidatos, pero curiosamente todas dicen que ahora quieren votar en las elecciones.

El carnet electoral que la comisión organizadora de las votaciones expide a las mujeres es una tarjeta plastifica que indica el nombre de pila de la votante, el de su padre y abuelo, su año de nacimiento y lugar de residencia, pero no incluye ninguna fotografía que la identifique porque se considera una ofensa en Afganistán que una mujer tenga que mostrar su rostro. En consecuencia, el carnet lo puede utilizar cualquiera.

Sin censo electoral

Las presidenciales del 5 de abril se celebrarán una vez más sin censo electoral, a pesar de que en las votaciones anteriores de 2009 los observadores internacionales ya advirtieron que la falta de un censo abrió la puerta al fraude. Entonces se detectaron un millón y medio de votos falsos.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, en sus siglas en inglés) inició en 2011 una encuesta sociodemográfica y económica en el país con el objetivo de disponer de datos precisos de población. De momento, el UNPFA sólo ha llevado a cabo la encuesta en cuatro de las 34 provincias afganas, y prevé que difícilmente la podrá completar antes de 2019. “En 2002 la Organización Central de Estadísticas y el UNFPA ya empezaron a trabajar en un censo pero, debido a problemas de seguridad, el Gobierno afgano decidió posponerlo ‘sine die'”, justifica Annette Sachs Robertson, representante de UNFPA en Afganistán.

A ojo de buen cubero, se calcula que hay unos 12 millones de votantes en Afganistán, pero el número de carnés de voto en circulación supera los 20 millones. “Desgraciadamente, no disponemos de un sistema informático que nos permita saber si un elector ya tiene carnet“, reconoce Qudratullah Naqshbandi, responsable de la oficina de registro de la Comisión Independiente Electoral en Lashkar Gah. En consecuencia, un votante podría conseguir un carnet en la provincia de Helmand, y otro en la vecina Kandahar. “La única manera de detectarlo es por su reacción, si se pone nervioso cuando le preguntamos si ya tiene carnet”, resuelve Naqshbandi.

Pocos observadores internacionales

Esta vez la presencia de observadores internacionales en los comicios también será mínima. Muchos de ellos se alojaban en el hotel de lujo Serena, en el centro de Kabul, donde los talibán se infiltraron el 20 de marzo y mataron de un tiro en la cabeza a nueve personas que cenaban en el restaurante del hotel. Entre ellas, un observador paraguayo de la organización National Democratic Institute. Tras el incidente, se produjo la desbandada.

La mayoría de observadores fueron evacuados a Dubai y Estambul, y aún no está claro si regresarán a Afganistán. Ayer los talibán atacaron las oficinas centrales de la Comisión Independiente Electoral en Kabul. Se atrincheraron en una vivienda contigua y desde allí dispararon lanzagranadas hacia las dependencias donde se concentra buena parte del material electoral y se llevará a cabo el recuento de votos. El martes también atentaron contra otra oficina electoral, de ámbito local, en la capital afgana.

Los pocos observadores internacionales que quedan en Kabul aseguran que la alta participación femenina en algunas zonas del país será, sin duda, una razón de sospecha sobre un posible fraude.

mujer burka elecciones Afganistán 2014

Hajija muestra el carnet de voto que acaba de obtener en Lashkar Gah.Mònica Bernabé MUNDO

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