El Foro Filosófico de Melilla celebró ayer un café para reflexionar sobre Dios y el Estado

Es una constante en todas las culturas. El ser humano se lleva planteando la existencia o no de un ente superior desde el principio de los tiempos. Pero ¿qué ocurre cuando esas creencias de la esfera más privada, más íntima, salen al espacio público? Esta es la reflexión que planteó ayer el Foro Filosófico de Melilla en un café celebrado en el pub La Cueva, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de las Religiones.

En el marco de la iniciativa ‘Cafesofía’, el objetivo del quinto café filosófico que celebra esta entidad en nuestra ciudad era debatir sobre las relaciones entre Dios y el Estado. Laicidad, secularización y ética cívica fueron algunos de los conceptos que se abordaron en la jornada, en la que intervinieron los profesores de Filosofía Belén Varo, Juan Carlos Cavero y Elena Fernández Treviño.

Para Belén Varo, la finalidad era hacer ver la importancia misma de reflexionar sobre los acuerdos mínimos que nos articulan como sociedad y permiten la convivencia entre los diferentes cultos.

El debate daba el salto desde las convicciones más profundas que puede tener una persona hasta cómo se manifiestan estas en la esfera pública. Y Melilla es un buen ejemplo para ponerle cara a esta cuestión puesto que en nuestra ciudad conviven diferentes culturas. De ahí que el Foro Filosófico se propuso reflexionar sobre aquellos valores éticos y derechos fundamentales que ayuden a promover la cohesión social en una sociedad democrática e intercultural.

Belén Varo destacó la importancia que para el mismo principio de democracia tendría la laicidad, que garantizaría la libertad religiosa a todos los ciudadanos sin que el Estado concediese mayor peso a ningun credo.

El anterior café filosófico, celebrado el pasado noviembre coincidiendo con el Día Mundial de la Filosofía, se centró en la tolerancia en términos generales. La organizadora señaló que el debate de ayer pretendía acotar un poco más el debate, centrándose en la convivencia religiosa.

“Convivencia pacífica”

Y, ¿en qué punto se encuentra Melilla en esta tolerancia religiosa? Para Varo, es aceptable a nivel general, algo que demuestra la “convivencia pacífica” que se da en la ciudad. No obstante, la reflexión intentaba también animar al debate para prevenir posibles brotes de intolerancia o de radicalismos.

Esta profesora de Filosofía también advierte de que hay que plantearse si se puede percibir como un peligro cuando surge la necesidad de reafirmar una identidad religiosa en una sociedad.

Excesos

Pero en el debate se cuestionaron tanto los excesos de la creencia como de la increencia en un estado aconfesional pero no laico como es el español. Belén Varo recordó que una persona atea tampoco se puede mostrar intolerante con los cultos de otros.

Otra de las cuestiones que se enmarcan en el debate es si la Religión debe seguir impartiéndose en los centros educativos, lo que implica el predominio del credo cristiano sobre otros.

El objetivo de estos encuentros filosóficos más informales que la entidad tiene previsto continuar este año y que están dirigidos fundamentalmente a alumnos de los institutos, aunque están abiertos a toda la sociedad melillense, es sacar esta materia de las aulas y llevarla al espacio público, al ágora clásica.

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