El Estado, «un señor feudal que pretende intervenir en la vida de sus súbditos» El arzobispo de Valencia, sobre Educación para la Ciudadanía

García-Gasco, arzobispo de Valencia, ataca en su última pastoral la asignatura Educación para la Ciudadanía y vuelve sobre los argumentos recurrentes de la jerarquía católica a la hora de defender que sólo ellos pueden hablar de valor

El arzobispo insiste en su última pastoral, La sociedad frente al Estado, en que el Gobierno quiere invadir el derecho de los padres a educar a sus hijos libremente, pero justifica con vehemencia que la Iglesia pueda inculcar a los niños su visión del mundo, arrogándose el papel de portavoz de las familias españolas.

Dios no puede estar "al margen" de la educación
“No cabe un falso neutralismo en educación”, asegura García-Gasco, para quien “descubrir los verdaderos valores de la vida, cultivar las virtudes auténticas, es una tarea demasiado importante como para dejar al margen de ella a Dios, la propia fe, la luz de la Revelación, la inspiración de la Palabra de Dios, o la oración”.

Pero el Estado actúa como “un señor feudal”
Aunque defiende la presencia de lo religioso en lo educativo, el arzobispo sí niega a los programas estatales la posibilidad de transmitir valores desde una concepción laica de la vida. Para él, el intento del Estado en trasmitir valores cívicosa los niños es “como un señor feudal que pretende intervenir en la vida de sus súbditos a su antojo”.

¿No hay valores más allá de lo religioso?
García-Gasco llega a cuestionar en su intento de deslegitimar EpC que puedan existir bases comunes de convivencia y respeto entre creyentes y no creyentes si no se asume como premisa su concepción religiosa del mundo: “No resulta sencillo adaptar esta asignatura y hacerla aceptable para la moral católica. El silenciamiento de la relación de la persona con Dios y la aportación del cristianismo a la historia y a la sociedad son claros signos de un laicismo radical. Problemática será la pretensión de presentarla como una asignatura que plantea valores comunes, cuando expresamente ignora o rechaza la ley natural del obrar humano presente en todas las grandes civilizaciones”.

Gasco clarifica las razones reales
La pastoral insiste en hablar de oscurantismo, de que “las últimas intenciones [de la asignatura] no son tan claras como se pretende” y se actúa “de espaldas a los padres”, y mantiene que lo que se busca es “conseguir una ciudadanía afín a las premisas ideológicas de un Gobierno”. También justifica la objeción de conciencia a la hora de negarse a cursar la asignatura señalando que “algunos grupos políticos y formadores de opinión pretenden abolirla cuando son ejercidos por los cristianos”.

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