El Estado reclama un inmueble que usa la fundación del padre Grassi

Por una serie de «irregularidades», se le revocó el permiso en 2009. Para el Consejo de Niños y Adolescentes porteño, el lugar no es apto para albergar chicos.

El Estado Nacional reclama el predio que ocupa, en la Ciudad de Buenos Aires, la Fundación Felices los Niños, creada por el cura Julio César Grassi, a quien la justicia encontró culpable de abuso sexual a un menor. Se trata de un inmueble ubicado en el barrio de Chacarita, cuyo uso fue otorgado a esa organización en 1996 para “la recepción y atención de niños de y en la calle”. El reclamante acusa a la fundación de no cumplir con los objetivos previstos y cometer una serie de irregularidades, como el funcionamiento de “un call center” dentro del inmueble.

Por eso, el Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE) revocó el permiso para uso del predio donde hace años se instaló el Hogar San José Obrero. La revocación fue avalada por un dictamen altamente desfavorable de la Asesoría Tutelar de la justicia porteña en lo Contencioso Administrativo y por el Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (CDNNyA) de la Ciudad, que ordenó la cancelación de la ONG del registro capitalino y dictaminó su “falta de aptitud” para efectuar actividades con chicos. No obstante, un reciente fallo judicial frenó la recuperación del predio. La medida fue apelada por el ONABE, según explicó su director, Fernando Suárez.

Tiempo Argentino visitó el inmueble al que hoy Grassi tiene prohibida la entrada. A pesar de las resoluciones mencionadas, el lugar continúa funcionando. Detrás de la puerta entornada, una mujer que dijo ser empleada afirmó a este diario que la fundación nunca detuvo su labor. Desde afuera se percibía la presencia de varios chicos en el interior.

“Funcionamos como un hogar de día”, advirtió el conductor de tevé Raúl Portal, quien hoy oficia de presidente honorario de la fundación de Grassi. Tiempo Argentino intentó dialogar con la asesora letrada, Verónica Rodríguez, aunque infructuosamente.

Felices los Niños contaba con un permiso precario y gratuito de uso del inmueble de Charlone 723. Su objetivo: hospedar a chicos en situación de calle, como paso previo a su alojamiento en el Hogar Don Bosco, de Hurlingham.

El CDNNyA porteño intervino el hogar en calidad de “informante” en noviembre de 2008. En un dictamen de mayo de 2009 (Resolución 468), canceló la inscripción de Felices los Niños en el registro de Organizaciones No Gubernamentales. El 24 de julio de ese año ratificó la medida mediante la Resolución 73 VP, e instruyó a la asociación “acerca de la falta de aptitud institucional y la inconveniencia de ingresar y/o efectuar actividades con niños y adolescentes dadas las irregularidades observadas y monitoreadas por los equipos técnicos”. Entre los fundamentos extendidos, que observan “falta de profesionalismo” en los encargados y ausencia de “reformas edilicias previamente acordadas”, el organismo señala que el proceso judicial iniciado a Grassi motivó que el Juzgado Civil Nº106 ordenara “la reubicación de todas las niñas, niños y adolescentes que se encuentran alojados en el hogar”. Esto dejaría al San José sin el objeto que le dio origen. Por ser esta la razón por la que se había otorgado el uso, el ONABE procedió a revocar el permiso en septiembre de 2009 y avanzó en convenios con otras congregaciones para que continuaran las tareas en ese mismo predio.

“Ante la negativa a devolver el inmueble, el ONABE solicitó judicialmente su restitución en 2010”, explicaron. El caso ingresó en el Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal Nº4 de la Ciudad, a cargo de Rita María Ailan, que rechazó el pedido con el argumento de que los niños serían los eventuales “desalojados” a quienes se debe proteger. Pero esos chicos que hoy frecuentan el hogar no tienen nada que ver con los 14 que oportunamente fueron trasladados. Serían de un barrio precario de la zona, llamado El Playón, a quienes se les brinda alimento. Más allá del valor de esta acción benéfica, el director del ONABE afirma que esos chicos “están en la pura clandestinidad, porque la fundación tiene prohibido el  funcionamiento”.

Suárez aseguró que en una de las inspecciones se halló una oficina que funcionaría como un call center. También se señaló un pedido del año 2002 para instalar una antena de la firma Miniphone, que efectivamente se alza en el centro del patio. Sobre los muros externos, los dibujos infantiles contrastan con las pintadas en aerosol de vecinos que reclaman: “Afuera, intrusos.”  

Fundamentos

Estos son algunos de los fundamentos de la cancelación de la inscripción de Felices Los Niños como organización no gubernamental (Resolución 73 VP del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires):

“Falta de profesionalismo y formación específica en la atención y contención adecuada de niños y adolescentes víctimas de abuso.”

“Los responsables del hogar no avanzaron en las reformas edilicias previamente acordadas.”

“Se siguió observando insuficiencia del personal capacitado y especializado.”

En el marco del proceso judicial, la titular del Juzgado Civil Nº106, invocando razones de caos institucional y señalando que “esto influye negativamente en la psiquis de cualquier ser humano, con mayor énfasis cuando se trata de un niño o niña”, ordenó la reubicación de todas las niñas, niños y adolescentes que se encuentran alojados en el hogar. (Según el expediente, los 14 niños que estaban en la calle Charlone fueron reubicados en Hurlingham.)

“Se resuelve designar al Arzobispado de Buenos Aires guardador de los niños y niñas alojados, siendo responsable de su reubicación.”

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