El Estado «laico» mexicano

En el marco de la campaña para renovar la Cámara de Diputados en 2009, doce estados alteraron sus constituciones estableciendo que el óvulo fecundado se equipara a una persona viva para todos los efectos legales. Fue una reacción ante la reforma de 2007 al código penal del Distrito Federal que despenalizó el aborto durante las doce primeras semanas del embarazo.

Con aquellas modificaciones constitucionales, más la de Chihuahua en 1994 y las adoptadas después de las elecciones de 2009, dieciocho estados tuvieron disposiciones análogas. Once eran gobernados por el PRI, seis por el PAN y uno por el PRD. En los congresos el PAN votó a favor en todos los casos; el PRI se escindió en Puebla y San Luis Potosí; el PRD lo hizo a favor en 2, se opuso en 6 y en 4 se dividió. El PT aprobó en 5 y discrepó en 3; Convergencia y el Verde dijeron sí en 3 y no en 2; el Panal apoyó en 4 y rechazó en 2.

El oportunismo y la confusión exhibieron la falta de coherencia de los partidos que decían defender los derechos de la mujer, entre ellos los de la protección de su salud.

Considerar al óvulo fecundado como persona "para todos los efectos legales" es un error biológico y jurídico. Lo primero, porque un óvulo puede ser fecundado sin llegar a implantarse en el endometrio, por lo que no hay embarazo. Lo segundo, porque en 18 estados del país incluso la expulsión involuntaria del óvulo fecundado, equiparado a una persona viva, equivale a un homicidio calificado. La consecuencia es una penalidad desproporcionada que ya sufren muchas mujeres en el país, aunque los casos se mantienen en la reserva de los secretos judiciales.

Otro problema concierne al tipo de Estado que creemos tener. En 2012 fue adicionado el artículo 40 de la Constitución para incorporar la laicidad como un elemento más de la república representativa, democrática y federal. El siguiente año entró en vigor la reforma al artículo 24 en el sentido de que "toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión".

La laicidad es un concepto complejo, pero en un sentido amplio denota que el Estado carece de religión, se abstiene de imponer un credo y garantiza las libertades y el pluralismo enunciados por la Constitución, los tratados y las leyes.

A pesar de ese contexto, en Nuevo León se pretende deformar la Constitución local en los mismos términos que las otras 18, sin tener en cuenta las nuevas normas de la Constitución federal. Una vez más se exhibe el pragmatismo político en una etapa preelectoral.

La iniciativa fue presentada en Monterrey el 21 de mayo y en apenas siete días fue dictaminada y aprobada por el PAN y el PRI. El sorprendente proceso de reforma constitucional lleva un ritmo acelerado; en breve quedarán consumados otro atropello a los derechos fundamentales de las mujeres, el desconocimiento de la laicidad del Estado mexicano y la expansión de la tendencia fundamentalista que afecta al país.

Lo que se pretende en Nuevo León, como lo que ya existe en más de la mitad de los estados, es que con el pretexto del presunto derecho a la vida de los óvulos fecundados, el poder político establezca la maternidad obligatoria. Algunos de quienes postulan la tesis del Estado subsidiario en materia económica, adoptan medidas de un Estado invasivo en cuestiones personales.

En Nuevo León la mujer que se descuide al tener relaciones sexuales, o que cambie de opinión a los pocos días, deberá acatar la imposición coercitiva de la maternidad a riesgo de que, si no lo hace, no será sancionada por abortar sino por asesinar. A diferencia de las modificaciones previas, esta se plantea después de que la Constitución federal adoptó el principio de laicidad.

Aceptar todos los hijos engendrados es respetable como orientación eclesiástica y como decisión personal, pero transformar ese criterio en norma coactiva es propio de un Estado confesional.

En Nuevo León, como en casi todo el país, se violará el derecho constitucional a la protección de la salud, cuyo ejercicio se impide a las mujeres cuando abortan.

México tiene una vigorosa tradición liberal cuyos protagonistas han sido en su mayoría creyentes. En contraste, hace apenas unos meses el gobernador de Nuevo León "consagró" el estado al corazón de Jesús. Las autoridades federales pasaron por alto ese episodio y hoy nos acercamos a un revés para la incipiente disposición constitucional de "laicidad". También en el artículo 40 "república laica" tendrá que llevar comillas.

Archivos de imagen relacionados

  • Congreso Nuevo Leon MEX
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...