El Estado Islámico golpea la zona chií de Damasco con tres explosiones

Un coche bomba y dos suicidas matan a al menos 60 personas en un barrio de mayoría chií

La zona, donde se encuentra el mausoleo de Zeinab, nieta de Mahoma, está en manos de milicias afines a Asad

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) ha golpeado este domingo Damasco con tres explosiones que han matado a al menos60 personas y han herido a 110 en el suburbio de Sayida Zeinab, de mayoría musulmana chií. El atentado se ha perpetrado mientras en Ginebra, la ONU intenta que Gobierno sirio y oposiciónnegocien de forma indirecta para porner fin a la guerra, que se ha cobrado la vida de 260.000 personas.
Un coche bomba junto a un garaje de vehículos de transporte público ha causado la primera deflagración y posteriormente, mientras se rescataba a las víctimas, dos suicidas se han inmolado cerca, según la agencia estatal siria SANA. Los ataques han sido en las proximidades del mausoleo de Zeinab, nieta de Mahoma, hija del imán Ali ibn Abi Taleb, primo y yerno del profeta y a quien loschiís consideran su sucesor.

BASTIÓN CHIÍ

La rama del EI en Damasco, Wilayat Dimashq, ha reivindicado el atentado «contra un nido de los apóstatas politeístas», según un comunicado difundido en internet. La agencia Amaq, que apoya al EI, ha informado de que “dos operaciones golpearon el bastión más importante de las milicias chiís en Damasco”.

Diversos edificios de la zona del atentado quedaron dañados y varios coches resultaron calcinados. En los primeros tiempos de la guerra en Siria, el suburbio de Sayida Zeinab, al sur de la capital, vivió duros enfrentamientos, pero luego pasó a ser una zona menos conflictiva, tomada por las fuerzas sirias y milicias chiís lideradas por el movimiento libanés Hizbulá. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), entre las víctimas del atentado de hoy hay 25 milicianos chiís sirios y extranjeros.

OPOSICIÓN Y TERRORISMO

El primer ministro sirio, Wael al Halaki, ha afirmado que los ataques han sido cometidos “por grupos terroristas” que pretenden “subir su moral después de una serie de derrotas”. En Ginebra, el jefe de la delegación del Gobierno sirio que participa en las negociaciones, Bashar Jaafari, ha dicho que el atentado es “una demostración del vínculo entre la oposición y el terrorismo” y ha asegurado que Damasco quiere unas negociaciones de paz «sin precondiciones ni interferencias extranjeras».

El principal bloque opositor, el Comité Supremo para las Negociaciones (CSN), integrado por numerosas fuerzas, exige al régimen de Damasco gestos humanitarios para acceder a negociar. Pide el acceso de ayuda esencial a las áreas bajo cerco militar, el cese de bombardeos y la liberación de prisioneros. El CNS se ha mostrado hoy «optimista» ante el diálogo, que según la ONU empezará de forma indirecta mañana lunes.

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