El Estado Islámico como socio

“Ser al mismo tiempo liberal y sionista (nacionalista judío) siempre ha sido difícil, pero se está convirtiendo en algo imposible”, escribe historiador estadounidense Juan Cole en una de sus últimas entradas.

Cole se refiere a todo un artista de la palabra, el escurridizo periodista Thomas Friedman, del New York Times, que ha publicado una columna sobre el Estado Islámico e Irán, pero claro, con el mar de fondo de Israel.

Y es que Friedman va de liberal y al mismo tiempo va de sionista, una conjunción que a Cole se le antoja imposible.

¿Qué quiere Friedman ahora? Poca cosa: que Estados Unidos se alíe con el Estado Islámico contra Irán. Eso es todo.

Digamos que Friedman ha publicado su columna mientras Estados Unidos se esfuerza por llegar a un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear, un poco antes de que el Estado Islámico mate a una veintena de personas en Túnez y mientras el líder afgano solicita desesperadamente ayuda contra el Estado Islámico.

Parece que Friedman ha disparado su columna contra la línea de flotación de las negociaciones con Irán en Suiza, en un momento crítico en el que Obama se está defendiendo panza arriba de Netanyahu. En su columna Friedman se pone del lado de Netanyahu.

Friedman sugiere abiertamente que Estados Unidos arme al Estado Islámico para contener a Irán y se pregunta, eso sí solo “retóricamente”, por qué está Estados Unidos combatiendo al Estado Islámico.

Pues bien, Friedman se lo podría preguntar a los muertos de Túnez de la semana pasada o al compungido y aterrorizado líder afagano, por mencionar dos casos recientes.

Pero no, resulta que la mayor preocupación de Friedman es el programa nuclear iraní, un programa que expertos israelíes notables, incluso dentro del gobierno, consideran un pretexto sobre el que se sustenta buena parte de la política exterior de Netanyahu.

Hay que repetirlo, Friedman, con su indumentaria supuestamente liberal y sionista, que Juan Cole ve contradictoria, se pone del lado de Netanyahu y en contra del presidente Obama.

Lo que Friedman parece querer es que continúen en Oriente Próximo los desaguisados que comenzaron en Irak y que se han extendido por casi todas partes, desaguisados que Friedman ha apoyado a menudo desde su columna de liberal y sionista en el New York Times.

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