El Estado irlandés paga la factura de la Iglesia por los abusos en escuelas

El pacto entre Gobierno y obispos calculó muy a la baja las indemnizaciones

La Iglesia irlandesa sólo ha tenido que pagar un 10% de las indemnizaciones que hasta ahora han sido abonadas a las víctimas de los abusos. Mientras que el Estado irlandés ha desembolsado ya más de 1.200 millones de euros, la Iglesia sólo ha pagado 128 millones gracias al ventajoso acuerdo que firmó en 2002 con el Gobierno de Dublín y que ayer denunció la oposición en el parlamento.

El Gobierno de la época evaluó en unos 300 millones de euros el coste de las indemnizaciones, que debían pagar al 50% porque la gran mayoría de las instituciones en que ocurrieron los abusos, aunque gestionadas por religiosos, eran públicas.

Aunque desde hace más de un decenio se conocía la escala y profundidad de los abusos, la publicación el miércoles de un informe de cinco tomos y 2.500 páginas tras casi 10 años de investigación ha provocado gran conmoción en la República de Irlanda y también en el Reino Unido, adonde emigraron muchas de las víctimas, incapaces de superar la vergüenza y las secuelas de aquellos años.

Las asociaciones de damnificados han dado la bienvenida genérica a la publicación del informe, elaborado por una comisión investigadora encabezada por el juez Ryan, pero ha habido numerosas quejas porque el informe final ha ocultado el nombre de las personas acusadas de los abusos. "Tenían que haber publicado los nombres para avergonzarles, pero no lo han hecho por miedo de acabar en los tribunales", se quejó ayer a este diario Tom Hayes, secretario del Grupo de Apoyo Alliance, creado en 1999 para ayudar a las víctimas de los abusos.

El informe sí ofrece cifras que dan una idea de la escala de los abusos cometidos en 55 escuelas industriales y reformatorios de Irlanda por los que pasaron 25.000 niños entre 1937 y 1978. En total, 496 varones y 60 mujeres han sido identificados por las víctimas como causantes de los abusos, físicos o sexuales. Entre los varones, 399 eran religiosos (378 hermanos y 21 sacerdotes), 75 seglares y el resto corresidentes o personas ajenas a las instituciones. De las mujeres, 39 eran religiosas. Un total de 134 hermanos o sacerdotes fueron identificados por entre dos y nueve víctimas y 208 fueron citados por una sola de las 2.000 víctimas que han prestado testimonio.

De los 253 casos de abusos sexuales denunciados, 88 ocurrieron antes de 1960, 119 entre 1960 y 1969, 37 entre 1970 y 1979 y nueve entre 1980 y 1989. La gran mayoría de los casos (un 66%) han sido tipificados como "abuso sexual, emocional, negligente y físico".

Según las víctimas, "los abusos sexuales ocurrían sobre todo en privado y ocasionalmente en compañía de otros residentes y miembros del personal". "Los testigos informan de haber sido sexualmente asaltados en muchos lugares, incluyendo dormitorios, cuartos del personal, guardarropas, iglesias, sacristías, aulas, lugares de trabajo, cocinas, enfermerías, duchas, lavabos, cobertizos exteriores, dependencias agrícolas, en campo abierto, áreas de recreo, vehículos a motor, casas privadas, locales comerciales y otras localizaciones", señala el texto.

"Era un hombre muy malo, muy sucio", explica una víctima refiriéndose a uno de los hermanos. "Solía cerrar la puerta con candado y me decía que me quitara la ropa. Me tocaba, me hacía tocarle y me pegaba para que no dijera nada. Me hacía mucho daño y me forzaba. Cuando al día siguiente ibas a la escuela te preguntabas a quién le tocaría el turno ese día".

"El hermano X vino y me sacó de la cama y me llevó a su habitación, puso la radio a todo volumen y dijo 'quítate el pijama, puedes gritar lo que quieras, pequeño bastardo'. Se masturbó con su mano izquierda mientras me golpeaba con su correa y luego me dio una patada con la bota, la única ropa que llevaba", cuenta otra víctima.

Otro explica como un hermano le violó un día en las duchas. "Yo gritaba y me hacía un daño terrible. Lo había hecho antes en la cama y me hizo sangrar. Podía ocurrir una vez a la semana y luego no venir durante un mes. Duró todos los años que estuve allí", relata.

Un residente de otra escuela explica cómo le violaron tres hermanos a la vez: "Me llevaron a la enfermería (…) Me ataron a la cama, eran como animales (…) Me penetraron y yo estaba sangrando". Otro relata cómo dos hermanos le violaban dos veces por semana, siempre los mismos días: "Un hermano miraba mientras el otro abusaba de mí y luego se turnaban. Siempre acababa con una gran paliza. Cuando se lo dije al sacerdote en confesión me dijo que yo era un mentiroso. Nunca volvió a hablar de eso".

En otro caso los abusos ocurrían en la cocina. "El hermano me solía hacer caricias y se masturbaba encima de mí, sobre todo cuando le estaba ayudando en la cocina, en una habitación trasera, cuando no nos veía nadie".

"Un día estaba jugando a baloncesto y el hermano X me dijo que tenía unos caramelos para mí en su habitación (…). Fui allí y él apareció desnudo y me dijo que me quitara la ropa. Me frotó aceite y me penetró. Otro día fue sexo oral y todo eso. No me gusta hablar de ello", cuenta otra víctima.

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