¿El Estado debe elegir a los profesores de religión?

COMENTARIO: El Estado es el que organiza el servicio público de la educación y es quine debe contratar a los docentes. La iglesia y cualquier confesión deberán fomentar sus creencias en sus templos, no en las escuelas.

El último fin de semana no sólo fueron las elecciones presidenciales en Costa Rica, donde ganó con bastante ventaja la oficialista Laura Chinchilla, también el Tribunal Constitucional de ese país hizo algo verdaderamente impropio. Quitó a la Iglesia Católica el derecho a elegir o vetar el nombramiento de profesores de religión, luego que anuló el artículo 34 de la Ley de Carrera Docente de 1972, que establecía como requisito indispensable para enseñar esta materia la autorización del episcopado costarricense.

Por las informaciones que llegan de ese país centroamericano, se sabe que el fallo no fue unánime, pero vaya que sí fue descabellado. Sinceramente no entiendo como puede decirse algo así, cuando el sentido común nos dice que la religión es más que algo teórico, se trata de una vivencia a tiempo y a destiempo.

Los únicos que pueden designar a los profesores de religión son los que viven esa religión. El católico enseña catolicismo, el protestante enseña protestantismo, el musulman hace lo propio con el islamismo, pero el Estado de ninguna manera está para inmiscuirse en la divulgación de una confesión.

Los magistrados costarricenses que han ejecutado esta calamidad no han reconocido tampoco la vigencia de la “missio canónica”, que permite a los obispos decidir qué personas son consideradas idóneas para enseñar religión en los colegios regentados por el Ministerio de Educación Pública.

Cuando se enseña catolicismo se dan a conocer el sentido de Cristo y de  la Iglesia, también valores y modos de vida ¿Qué puede saber un agnóstico o un ateo de todo ello? Si se tratará de matemáticas o lenguas no habría mayor problema, pero aquí se está hablando de una forma de vida, y si no se predica con el ejemplo entonces estamos en nada.

Bueno, vamos a ver qué ocurre con este díctamen del TC y si es posible echarse para atrás. Tengo entendido que la presidenta electa tiene nociones católicas muy arraigadas. Esperemos a ver si algo puede hacer.

Pero ahora les pregunto a ustedes amigos ¿El estado debe elegir a los profesores de religión? ¿Qué dicen?

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