El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Oviedo (PP y Cs), junto a VOX, regresó a la misa mayor de San Mateo tras cuatro años de ausencia

El equipo de gobierno municipal regresó a la misa mayor de San Mateo tras cuatro años de ausencia. Los concejales del PP y de Ciudadanos acudieron ayer al completo, a excepción del edil de Cultura, José Luis Costillas . También acudieron los ediles del grupo de la oposición, Vox, Cristina Coto y Hugo Huerta. El equipo de gobierno tuvo un papel protagonista en la homilía del arzobispo, Jesús Sanz Montes, quién ofició la misa en honor a San Mateo y celebró el regreso de las autoridades municipales a la Catedral.

Así, Sanz Montes aplaudió que el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, y demás concejales participaran en el acto «con libertad y coherencia», en su doble condición «de políticos y de cristianos». «No se confunden los ámbitos, pero no se separa el estrecho vínculo que los une en sus personas», afirmó y puso de ejemplo cuando él acude a actos en el Ayuntamiento «no separo tampoco mi condición de arzobispo y la de ciudadano».

Fray Jesús Sanz Montes recordó que es positivo que «andemos así ayuntados» quienes, por motivos diferentes, sirven a la ciudad de Oviedo «tratando de construir juntos, cada quien desde su menester, una ciudad abierta y hermosa como Oviedo». Una ciudad, añadió, en la que «con respeto y sin crispaciones ideológicas» se favorece el bien y la convivencia.

La Catedral acogió «el colofón gozoso» a los días de fiestas de San Mateo. Sanz Montes destacó que lo «bien planteada» que está la fiesta hace que «despertemos de ciertas inercias, poniendo nombre a la alegría y motivos para una renovada esperanza.

Tras la eucaristía tuvo lugar uno de los momentos más esperados por los feligreses: la exhibición del Santo Sudario algo que sólo ocurre tres veces al año (ayer, el 14 de septiembre cuando comienza el jubileo de la Santa Cruz cerrado ayer, y el Viernes Santo). La reliquia fue venerada por los feligreses hasta que a las seis y media de la tarde, cuando tuvo lugar la misa que puso fin a la Perdonanza y fue devuelta a la Cámara Santa.

Como cada año, la Catedral se quedó pequeña. Las sillas dispuestas en las naves laterales resultaron escasas, obligando a muchos a permanecer de pie toda la misa que se prolongó más de hora y media. Entre los asistentes se encontraban la reina de San Mateo y sus damas; Yayoi Kawamura, pregonera de este año o el popular Mateín. También rostros de la política regional como la portavoz del PP en la Junta, Teresa Mallada, el diputado del PP Pablo Álvarez-Pire, o el presidente de Vox en Asturias, Rodolfo Espina.

Al término de la celebración, los feligreses adquirieron las tradicionales paxarines, típicas de San Mateo, y escucharon las gaitas de camino al reparto del bollo.

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